Se incluye dentro de este gran universo a las familias viven en ranchos, casillas, pensiones, inquilinatos, locales, casas precarias o bien posee una unidad de modo irregular (la ocupa ilegalmente, vive de prestado o lo hace en su lugar de trabajo).
Ningún rincón del país escapa al déficit habitacional. Pero la distribución de esos hogares precarios o de tenencia irregular marca enormes diferencias entre las provincias. La suma de las partes es mucho más que el todo, o al menos, no lo representa.
Del análisis del último censo habitacional 2010 hecho por el gobierno, surgen enormes disparidades. Por ejemplo, mientras en Formosa 1 de cada 2 hogares experimenta algún tipo de déficit habitacional, en la Ciudad de Buenos Aires esa carencia se reduce a 1 de cada 10. Y las diez provincias del Norte acumulan la mayor cantidad de viviendas con necesidades.
En ese ranking, La Rioja aparece con casi el 29% de las casas con déficti habitacional de algún tipo. El desagregado indica que hay casi 15 mil viviendas precarias, apenas 1.000 menos que en 2001 y a pesar del plan de erradicación de ranchos puesto en marcha por el gobierno.
El censo dice también que hay 1.700 familias viviendo en casillas y mas de 2.000 en ranchos, cuando en 2001 había mas de 2.400 familias en ese tipo de casas precarias. Además, marca el censo que mas de 5.800 familias tienen tenencia precaria o irregular de la casa donde viven y que, diez años antes, había en esa condición 4.200.
De las provincias del Norte, después de Formosa es Santiago del Estero la que está peor, con mas del 51% de su población padeciendo algún tipo de déficit habitacional. Luego, Chaco 46%, Misiones, 43%; Salta 42%; Jujuy 39%; Corrientes y Tucumán 35%, San Juan 31%, Catamarca 29% y La Rioja con un poco mas del 28%.
Es muy alta la cantidad de familias que viven en ranchos, casillas, pensiones, inquilinatos, locales, casas precarias o bien posee una unidad de modo irregular (la ocupa ilegalmente, vive de prestado o en su lugar de trabajo). A nivel país, el 25,4% de los hogares, unos 3.095.312, posee algún tipo de déficit de vivienda ; mientras que al momento del Censo 2001 era del 30%.
El dato surge de una comparación entre ambos censos en todas las jurisdicciones según el régimen de tenencia del hogar.
Si bien en todas las jurisdicciones hubo progresos en diez años, los problemas de acceso a la vivienda parecen ser estructurales. Claramente el Norte argentino es el área más perjudicada y que evidencia la falta de oportunidades en el acceso a una vivienda digna: en Formosa, Chaco y Misiones, el déficit habitacional promedia al 50% de los hogares. En todas ellas el mayor problema es la presencia de casas con piso de tierra o ladrillo suelto o que no poseen agua por cañería o inodoro.
En el otro extremo están la Capital Federal, La Pampa y Santa Cruz con porcentajes que oscilan entre el 13,1% y 18,8%. Asimismo, el conurbano bonaerense es el área más representativa de la media nacional con 25,7%.
Se consideraron a todos los hogares que revisten condición “precaria” (casas precarias, ranchos, casillas, pensiones, inquilinatos, locales y viviendas móviles) y de “tenencia irregular” (casas y departamentos ocupados, prestados para vivir u ocupados por relación de dependencia).
Para Dan Adaszko , sociólogo investigador del Observatorio de Deuda Social de la UCA, “en los últimos años se construyeron viviendas sociales para los sectores más vulnerables y a la par se edificaban nuevas casillas precarias, lo que tuvo como resultado un sostenimiento del nivel de déficit de viviendas”.
La receta del crecimiento alto económico no resolvió al problema de la vivienda digna, aunque también vale considerar que a cada gobierno local le cabe su cuota de acción. “Las enormes divergencias entre provincias se deben fundamentalmente a la migración interna por falta de oportunidades. Muchas familias se trasladan a otras regiones, principalmente áreas metropolitanas”, explica Adaszko y agrega que “esto traslada el problema a las zonas de destino que no están en condiciones de ofrecer tierra y vivienda para todos”.
Esta tesis encuentra sustento en zonas muy poblados. En 2010 el observatorio Infohábitat de la Universidad Nacional de General Sarmiento encontró un crecimiento de villas y asentamientos en el área metropolitana de Buenos Aires.
Aunque contribuyen al fenómeno, la pobreza y la migración no son las únicas explicaciones posibles: el alto precio de la tierra para los sectores populares, el agotamiento de suelo ocioso con servicios públicos y las dificultades para adquirir tierra legalmente son elementos decisivos.
Crédito Hipotecario Imposible
Otra de las cuestiones también contemplada es que en todos estos hogares el crédito hipotecario barato sólo es equiparable a un sueño: en uno de cada tres nadie trabaja en blanco y el promedio de sus ingresos familiares no superan los $4500.
Los datos oficiales son por demás elocuentes: en 2003 el crédito hipotecario era 2,9% del PBI; en 2007, un año después del plan gubernamental de inquilino a propietario, pasó a 1,7%; y en 2011, 1,3%.
La caída del crédito hace que más gente entre al régimen de alquiler y que el mismo se encarezca. Hace cinco años el 16,5% de los hogares era alquilado; hoy llega al 19,8%, según un trabajo de SEL sobre los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC”.
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