Desde que los dos quedaron parados como nítidos aspirantes a la candidatura presidencial, al final Ricardo Alfonsín le ganó la primera pulseada a Julio Cobos. Y aunque el resultado de los comicios internos de ayer en la UCR bonaerense de ningún modo será determinante en esa contienda, quedó claro anoche, en los comentarios reservados de uno y otro sector, que el triunfo del diputado nacional definirá tendencias.
Asimismo, en sintonía con el fortalecimiento del hijo del ex presidente, muy posiblemente se consolide en el seno de la UCR el criterio sustentado por Alfonsín de conformar para el 2011 un armado "pan-radical", sumando en particular a la Coalición Cívica que lidera Elisa Carrió, quien viene diciendo que no participará de una estructura electoral que postule a Cobos a la Presidencia. La contrapartida será, en ese plano, el debilitamiento de la alternativa de generar un espacio que incluya a sectores del peronismo disidente, impulsada por Cobos.
Pero, por otro lado, con los resultados de la interna bonaerense a la vista y la evaluación de sus "efectos colaterales", el cobismo había tomado anoche mismo una decisión: exigir que la candidatura presidencial del espacio que lidere la UCR se defina en internas abiertas, y no "por consenso" como viene proponiendo Alfonsín. Es que el comicio de ayer no sólo estuvo limitado al territorio bonaerense sino también exclusivamente a los afiliados radicales, y en el equipo de Cobos creen que éste obtendría mayor adhesión que Alfonsín si la elección estuviera abierta a todos los ciudadanos.
Por lo demás, en el plano estricto de la elección de ayer, el triunfo de Alfonsín marcó el final de una larga era -casi tres décadas- de dominio de Storani y Moreau sobre la estructura partidaria bonaerense y, por ende, con alta incidencia a nivel nacional. El desgaste que esa conducción fue mostrando en los últimos años pareció convertirse ayer en definitivo, a manos de la renovación que invocó Alfonsín durante la campaña.





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