Golpe de calor y fuertes vientos; presencia de enfermedades fúngicas; granizo y temporales; heladas tardías; falta de agua en momentos críticos y pérdidas por vuelco. Son las razones que complicaron las producciones de trigo y de cebada. El análisis es de la Bolsa de Cereales y Productos de Bahía Blanca (BCP).
Así surge del relevamiento de la cosecha fina realizado por la Bolsa de Cereales y Productos de Bahía Blanca, donde se concluyen las razones que provocaron la inesperada caída.
En trigo, la producción pasó de 1,6 millones de toneladas a 1,33 M/T, disminuyendo un 16%. Esto se debe, principalmente, a la caída del área (-32%).
En contrapartida, el rinde promedio aumentó de 1.700 a 2.000 kilos por hectárea.
En cebada, la producción creció un 45%, llegando a 1,13 millones de toneladas. En este caso, se debe al incremento de la superficie (+25%) y del rinde promedio de 2.000 a 2.400 kilos por hectárea.
A la hora de analizar las causas, los golpes de calor y los fuertes vientos que sufrieron los cultivos a principios de noviembre aceleraron el desarrollo normal de los lotes, dando como resultado granos pequeños y en menor cantidad.
También se incluye la presencia de enfermedades fúngicas, principalmente en cebada, como los casos de Mancha en red, Escaldadura y Ramularia que, al ser poco conocidas en la zona, las aplicaciones para su control, en muchos casos fueron nulos o tardíos.
Asimismo, incidieron el granizo y los temporales que, en algunas zonas puntuales, causaron pérdidas de hasta un 50%.
Las heladas tardías, que llegaron a -6 ºC durante los primeros días de noviembre; la falta de agua en momentos críticos, con elevadas lluvias registradas en noviembre, que fueron posteriores a la formación de grano y las pérdidas por vuelco, principalmente en cebadas de alto potencial de rinde (por problemas del tallo quedaron en el piso sin cosechar entre 500-800 k/ha.), fueron otros factores de notable repercusión negativa en la producción.
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