Por una conjugación de deserciones ajenas y errores propios de Luis Juez, que ejerce un fuerte liderazgo unipersonal en su fuerza política.
Es un dato de la realidad que le ha costado muchísimo erigir una camada de nuevos dirigentes que lo acompañen con crecimiento autónomo y perspectivas de proyección propia. Las sucesivas partidas de ese espacio de Daniel Giacomino, Héctor Campana y Carlos Vicente, por nombrar sólo a los dirigentes de mayor “chapa”, son buenos ejemplos de este fenómeno.
Pero al margen de las particularidades que encierra cada uno de esos casos, lo concreto es que las consecuencias del proceso se dimensionan en toda su magnitud a la hora de armar listas de candidatos competitivas. A la coalición no le sobran las opciones y todas las estrategias siempre terminan girando en torno a la figura de Juez. En las legislativas de 2009, Juez dejó de lado su apuesta de otros tiempos a las caras nuevas, al intento de renovación. Optó, por el contrario, de rodearse de incondicionales, en una tesitura que también mantiene ahora, con lo cual volvió a achicar el universo de elegibles.
“Con tantos antecedentes de traición, voy a apostar por la lealtad de un hombre de confianza”, repite Juez entre los suyos. El listado de preanotados para discutir la candidatura a intendente de la ciudad de Córdoba ratifica la vigencia plena de esos dichos: son todos juecistas de paladar negro.
En el Frente Cívico decidieron afrontar la situación con algún grado de realismo. “Ante la falta de candidatos fuertes, el candidato es Juez y su capacidad de tracción”, razonan.
De esa lectura nace la decisión de abortar posicionamientos prematuros en Capital. Si se vota para gobernador antes que para intendente se potencian las chances de hacerse fuertes y disimular las carencias. “Si Juez es gobernador, cualquier candidato que él ponga bajo su ala después en la Capital se potencia”, razonan cerca del senador. ¿Y si pierde? Nadie lo dice, pero se caería también su estantería en la Capital. La apuesta es a todo o nada.
Algunos arriesgan la hipótesis de que en tal caso podría el propio Juez anotarse para volver a la Intendencia, como una suerte de premio consuelo. Otros lo niegan: si no llega a gobernador –dicen– sería por una mala elección en Capital; no tendría sentido insistir en ese electorado”.


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