Los riesgos para crecer que instala el proteccionismo

Hernán de Goñi

El Mercosur todavía es una unión imperfecta. Visto a la luz de experiencias como la europea, en donde una integración rígida ha sido fuente de problemas sistémicos, es probable que hoy este estado sea una ventaja.

Los acuerdos regionales todavía son más dependientes de los intereses de Brasil y la Argentina que de lo que piden los demás socios. Pero para que esta fórmula sea viable se debe aceptar que una solución no puede ser al mismo tiempo buena para unos y mala para otros. Porque a la larga los desequlibrios se acumulan y se pagan.

La fijación de un mayor arancel a la importación de bienes que provienen de fuera del bloque es una señal ambivalente. Entendida como una medida transitoria y limitada, tiene una lógica razonable en un contexto de crisis. Pero a largo plazo, el proteccionismo es un arma de doble filo, ya que el mercado interno se vuelve insuficiente como único motor de la demanda.

Exportar da lugar a un crecimiento distinto, ya que permite agrandar la escala de la producción y la inversión. Y para que eso sea posible no se puede vivir cerrando puertas todo el tiempo.

El Mercosur tiene mucho para crecer, pero ya que es imperfecto, lo menos que debe hacer es respetar criterios de armonia entre sus socios.

Comentá la nota