Dijo que el proceso de recuperación del kirchnerismo comenzó el día siguiente a la derrota del 2009 y agregó que la gente votó a la Presidenta por su entereza y coraje. Cree que hay que cambiar el Indec
“Saque Cristina 52, 55 o el 60 por ciento de los votos, el Congreso va a seguir siendo un lugar donde va a haber que buscar consensos, alianzas”, señaló.
Y añadió: “Por supuesto que una elección importante en octubre potencializa la legitimación de Cristina. Le da un mayor margen para seguir avanzando en las líneas maestras”.
También indicó que el proceso de recuperación del kirchnerismo comenzó “el día siguiente a la derrota de junio del 2009” y añadió que Cristina ganó en las primarias porque “hay un gran reconocimiento a la entereza, inteligencia y coraje en un momento extremadamente difícil de su vida personal”.
Pero agregó además que también influyó la sensación de bienestar económico que se vive hoy en la Argentina.
Sostuvo asimismo que el caso Schoklender no impactará en la performance electoral de la Presidenta: “Hasta el 14 de agosto ya había explotado varias veces y, sin embargo, lejos estuvo de disminuirle votos”.
También dijo que hay cosas que corregir: “Yo creo que hay que ir a una reforma del Indec porque es fundamental recuperar credibilidad en las estadísticas”.
Finalmente, Forster expresó que lo fundamental de este proceso K es que “se ha recuperado la autoestima”.
-¿Cómo se explica que Cristina haya superado el 50 por ciento en las primarias abiertas?
-En los últimos meses, tuve la suerte de recorrer mucho el país. Tengo aparte una relación muy estrecha con Córdoba. Y yo venía viendo, tanto en La Rioja, como en Jujuy, Santa Fe y el Gran Buenos Aires, que había claramente una reconstrucción del vínculo sobre todo con Cristina y que la intencionalidad de votos era muy potente y que no terminaba de expresarse claramente en las encuestas. Sobre todo había un efecto complicado que era el efecto Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba. Yo tenía una percepción diferente. Estaba seguro que iba a haber una buena elección. Por supuesto que la gran incógnita eran las primarias. Era la primera vez. No voy a decir que no me sorprendió el 50 por ciento. Yo habría firmado un 45 por ciento y hubiera estado contento. Pero parece que esto viene de antes.
-¿De cuándo?
-Yo creo que hay que ver el proceso de recuperación el día siguiente a la derrota de junio del 2009. Es ahí donde Cristina y Néstor Kirchner comprenden que tienen que desplegar una serie de acciones que yo llamaría la lógica de doblar la apuesta. Y ver cómo se recuperaba masa electoral que le permitiera continuar.
-¿La muerte de Kirchner influyó en esto?
-Antes de la muerte de Kirchner ya se veía claramente, y el Bicentenario fue un ejemplo, que había una recuperación política muy fuerte. Una clara puesta en evidencia que había un proyecto económico que había logrado atravesar una crisis descomunal de las economías centrales manteniendo crecimiento económico, salario, consumo interno. Que había una política regional que hacía de la Argentina una pieza clave. Eso comenzaba a ser valorado. La famosa crisis (Martín) Redrado termina mostrando que el uso de las reservas fue una decisión estratégica. Y que el nombramiento de (Mercedes) Marcó del Pont también fue estratégico. La decisión de implementar la Asignación Universal, que fue una decisión autocrítica del propio gobierno que antes no la había planteado porque creía en otro modelo de respuesta social, fue una decisión sumamente audaz y sumamente inteligente, porque se comprendió que había un sector de la sociedad muy postergado que había sufrido los efectos de la crisis y que había que recomponer. La ley de Matrimonio Civil Igualitario permitió que se visualizara que lo social y los derechos vuelven a ir juntos. El gran debate en torno de los medios de comunicación también creo que generó interpelación social. En fin, una cantidad de cosas que pasaron en la Argentina en estos años y que obviamente a partir de principios del 2010 empieza a mostrarse una inflexión. Una inflexión que implicaba esa frontera del 40 por ciento que era el deseo de Kirchner. La muerte de Kirchner genera un escenario que hace de Cristina una figura central. Hay un gran reconocimiento a la entereza, inteligencia y coraje de Cristina en un momento extremadamente difícil de su vida personal.
-¿El caso Schoklender puede complicarle a Cristina las elecciones presidenciales?
-No, porque me parece que se nota la mezquindad. Hasta el 14 de agosto el caso Schoklender ya había explotado varias veces y, sin embargo, lejos estuvo de disminuirle votos. Yo creo que hubo un sector de la sociedad que vio que en el mismo momento se trataba de ir de una manera bastante complicada contra núcleos que los argentinos reconocemos como muy importantes. Los derechos humanos, la imagen de las Madres y las Abuelas, la Corte Suprema de Justicia. La campaña contra (Eugenio) Zaffaroni fue leída inmediatamente como una campaña viscosa, impúdica. Un hombre del calibre de Zaffaroni y que no era Zaffaroni sólo porque era la recuperación de una institución que había estado manoseada y puesta a un nivel zócalo en la vida institucional argentina como era la Corte previo a la llegada de Kirchner. Entonces me parece que hay un sector de la sociedad que quizás no era proclive a votar al gobierno pero que quería tener cuidado. Que hay ciertos límites y que hay ciertos logros que son comunes de los argentinos. Por ejemplo, la democracia es un logro común de los argentinos. Los jóvenes que nacieron en democracia ni siquiera se plantean si la democracia puede ser o no interrumpida.
-¿La sensación de bienestar económico puede haber influido también?
-Siempre influye que haya bienestar. Si alguien que estaba sumergido o expulsado del sistema se siente de vuelta reincorporado, se le restituyen derechos, recibe a cambio de su trabajo un salario digno y si está desocupado recibe una reparación como la asignación universal, que eso garantiza que sus hijos puedan ir a la escuela, obviamente que su voto iba a estar influido por esto. Hoy el sistema universitario argentino está viviendo una etapa como no vivía hace décadas. Recuperación no sólo del salario universitario sino de un proyecto tecnológico, científico y universitario que es algo fundamental para un país que quiere crecer. Se fueron juntando cosas. Por supuesto que hay falencias, problemas, cuestiones no resueltas.
-¿Por ejemplo?
-Yo creo que hay que ir a una reforma del Indec porque es fundamental recuperar credibilidad en las estadísticas. Considero que también es fundamental ir a una reforma del sistema impositivo y financiero. Me parece que hay que avanzar mucho más profundamente en una redifinición del sistema del transporte en la Argentina. Yo diría que hoy estamos en una situación muy diferente a diez años atrás cuando la sensación era de un país que se caía al abismo, los jóvenes que podían imaginaban su vida lejos de las fronteras argentinas. Hoy, en cambio, estamos pensando futuro. Construcción. Después podemos debatir si hay que ir por aquí o por allá. Si la minería tiene que ser de tal modo o de tal otro. Si el desarrollo de una política agropecuaria tiene que incorporar la biodiversad y cómo proteger a la pequeña producción. Todo eso lo podemos discutir. Pero lo fundamental es que hemos recuperado autoestima. En una sociedad donde la estima estaba por el suelo sentir que nos estamos recuperando a eso la gente lo valoriza.
-¿Se corre el riesgo de una hegemonización kirchnerista?
-No, porque se renueva parte del Congreso. Saque Cristina 52, 55 o el 60 por ciento de los votos, el Congreso va a seguir siendo un lugar donde va a haber que buscar consensos, alianzas. Eso es absurdo. En política, todo actor político busca desplegarse, crecer. La hegemonía no es una mala palabra. Sino que alguien que cree en un proyecto político quiere que ese proyecto político se despliegue y absorba más actores sociales. Por supuesto que una elección importante en octubre potencializa la legitimación de Cristina. Le da un mayor margen para seguir avanzando en las líneas maestras. Acá no hay ningún cuco. Lo importante es cómo se busca un desarrollo equilibrado y sustentable que suponga tasa de rentabilidad importante para los actores económicos pero también una distribución más equitativa de esa tasa de rentabilidad. Este es el ADN de este proyecto. Cómo construir una sociedad más equitativa. La Argentina pagó un precio muy caro cuando perdió sus libertades y hoy está enfrentándose a nuevos desafíos con una altura política interesante. Me parece muy bueno que haya debate político.



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