Luego de las últimas elecciones generales celebradas en San Miguel durante octubre pasado, el actual concejal Aldo Rico no encuentra el rumbo para recuperar el poder que supo tener en el distrito que hoy gobierna Joaquín De la Torre.
Todo pasado fue mejor’, reza una ley universal que busca fervientemente el optimismo en situación que poco de positivas tienen. Y quizás, ese sea el lema que pueda encarar el actual concejal y ex intendente de San Miguel, Aldo Rico, para lo que se viene en su horizonte político. Ocurre que luego de su derrota muy clara frente al reelecto Joaquín De la Torre, en sus filas se notó el desgaste y los posicionamientos, aunque lo acompañan, parecen no tener eco en sus acciones. Así, Aldo Rico parece ir de mayor a menor.
Hubo otro ‘presente’ para Rico. Hubo aquel tiempo en que su capacidad de gobernar –aunque fuera el distrito de San Miguel- no se discutía, y cuando, desde aquel Modín creado a su medida, el ex gobernador Eduardo Duhalde encontraba la base sustentable para alzarse reelecto en la Provincia de Buenos Aires. Hubo, sin dudas, un invencible que no encuentra eco en la nueva democracia que promulga el ascendente De la Torre, y no puede dar una respuesta que ayude en su presente.
No es la primera derrota que sufre el actual concejal en San Miguel, aunque sí sería la única en los comicios: más allá de que De la Torre fue electo hace cuatro años y fracción frente a un candidato de Aldo Rico, y que luego obtuvo menos cantidad de votos en las Primarias, donde, en realidad, se elegía al candidato de cada partido o alianza, en las Generales del 23 de octubre, Rico cayó finalmente derrotado por el intendente reelecto por una diferencia sustancial que marcó su presente y futuro.
Las distancias que separaron a un candidato de otro fueron muy amplias de acuerdo a lo que se podía predecir como una de las más grandes batallas electorales del conurbano, y las repercusiones de un Aldo Rico dejando escapar sus porciones de poder en el distrito se hicieron escuchar de inmediato.
Más allá de haber alcanzado el ingreso a los cuerpos legislativos y escolar de su mujer y su hija, Marisa Guilanea al Honorable Concejo Deliberante, y Manola Rico al Concejo Escolar, respectivamente, las elecciones de autoridades en ambos cuerpos, y las siguientes sesiones no encontraron buenos resultados en el armado político a futuro del actual concejal. Mientras que Guilanea dejó la secretaría del cuerpo en el Concejo Deliberante, Manola consiguió la presidencia en el Escolar, aunque la mayoría de integrantes correspondía al Frente para la Victoria. Ya, desde esos hechos, las novedades no terminaban de ser buenas.
De todas formas, días después, las primeras decisiones volvieron a brindar incógnitas en el horizonte: la primera sesión y las juras de asunción de concejales y secretarios tuvieron la brillante ausencia de Aldo Rico entre los presentes, y la sesión para votar el Presupuesto 2012 en el Concejo no contó con ninguno de los ediles pertenecientes al movimiento del actual líder del Partido Justicialista de San Miguel. Esa, claramente, fue otra cuestión contradictoria.
Así, cada indicio que se viene dando en la comuna sigue indicando que el tiempo de Aldo Rico ya pasó, y su carrera política viene perdiendo terreno a cada paso. Tal es así que, desde dentro, incluso se desconoce si lo que fuera el tan polémico y famoso acuerdo de gobernabilidad entre el intendente De la Torre y Rico sigue en pie, o ya pasó a algún cajón del recuerdo.
Lo único que quedó claro es que luego de la primer derrota electoral de Aldo Rico en San Miguel lo que fuera que mantenía la fuente de su poder intacto comenzó a decrecer y no encuentra las herramientas para volver a recuperar aquel invencible reinado que alguna vez supo tener. Habrá que determinar si se trata de una etapa finalizada, o si, quizás, desde algún ángulo que aún no se puede encontrar, ese poder vuelva a nacer.



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