Tras los resultados obtenidos en octubre pasado, la Coalición Cívica pretende encontrar un nuevo rumbo para recuperar algo del terreno perdido políticamente. La intención de la actual conducción de la fuerza a nivel nacional es reingresar a la discusión y crear nuevos vínculos con otras agrupaciones, enfocando principalmente a los comicios legislativos del año próximo.
Ricchini, además, reconoció que “la Coalición Cívica está en crisis, a nadie le va bien cuando saca el 1,9 por ciento a nivel nacional y venía de un 23 en las elecciones anteriores. Esto hace que tengamos que reestructurar y poner en escena algunas cuestiones y dirigentes. Todo está para rever y charlar”.
Y amplió: “Analizaremos y reconfiguraremos. Indudablemente no nos fue bien, hay muchas cosas que aclarar y discutir. No puedo hacer futurología, pero debemos revisar varias cosas, tanto a nivel local como provincial y nacional”.
En tanto, respecto de la posición adoptada por Elisa Carrió, quien anunció tiempo atrás su alejamiento del espacio, Ricchini resumió: “Ella se retiró, lo dijo muchas veces. Ahora, lo que venga para adelante merece un debate profundo”.
Cercanía ideológica
La fuerza tenía pensado presentar días pasados una nueva agenda de trabajo con 14 puntos con "prioridades para la Argentina que viene". Asimismo, decidió el inicio de conversaciones con otros sectores políticos.
"Este año el Gobierno intentará hablar sobre todo del tema Malvinas, con el que coincidimos en el reclamo de soberanía. Pero queremos también debatir la inflación, los recursos provisionales, el trabajo en negro. Y solos no podemos hacerlo", expresó recientemente Adrián Pérez en rueda de prensa.
Tal como fue anunciado luego de las elecciones, y tras la salida de aliados como Patricia Bullrich, Alfonso Prat Gay y Pérez encabezan las negociaciones para retomar la relación con fuerzas “más cercanas ideológicamente”, como Proyecto Sur y el socialismo, aunque no se descarta un acercamiento a cierto sector de la Unión Cívica Radical. Según trascendió, la intención será también entablar conversaciones con sectores gremiales como la CTA disidente que conduce Pablo Micheli, y con organizaciones no gubernamentales y la Iglesia.





Comentá la nota