Ricardo Sastre asumirá hoy como Intendente de la ciudad de Puerto Madryn.
Renzo y Bruno, los dos hijos mayores del matrimonio, apenas se oyen en un sillón, dialogando con Lucas, un amiguito que está de paso por la casa, esperando la hora del entrenamiento. La paz se quiebra solo con las andanzas del pequeño Genaro, que no para de saltar entre los pufs y los almohadones.
Daniela, la jefa del hogar, reparte unos mates, y la charla distendida, con el periodista y el fotógrafo, hace que las agujas del reloj avancen rápidamente, para la llegada de él a su hogar.
De reunión en reunión, a poco de asumir, va tanteando diferentes escenarios acompañado de gente que estará colaborando en el Gabinete.
Finalmente, solo algunos minutos después de lo pautado, se siente el ruido de la puerta, y Ricardo ingresa a su casa, con la intención de dejar atrás un nuevo día de reuniones, aunque conociendo la vorágine de su agenda, ese día, puede acabar o comenzar, en cualquier momento.
En plena entrevista, los hijos optan por un rato de tele en una habitación, y el más chico, Genaro, por una mamadera con leche chocolatada, para dejar a sus padres (solo por un ratito) dialogar con la prensa.
Los teléfonos suenan casi a la par. Uno vibra, el otro apenas murmura un ruido de aviso por la llamada entrante. Van casi en simultáneo, y no se detienen en ningún momento, aunque claro, él, acostumbrado a esto, parece tener los tiempos aprendidos de memoria para hablar sin pausa con EL CHUBUT, entre llamada y llamada.
“El eje de mi gestión, debe ser la planificación y el contacto con los vecinos. A todos los que estarán en el Gabinete, les dejé bien claros los lineamientos de la gestión. Atender a un vecino en medio del trabajo diario, no es perder el tiempo. Todo lo contrario, es confiar mutuamente. Si escuchamos la gente, la gente creerá en nosotros, y eso hará que nosotros, creamos en que todo es posible. En conjunto. Solo se logra de esa manera”, admite Ricardo.
Daniela no se mete en la charla en ningún momento. Solo lo observa con una mirada de admiración, y a su vez, de comprensión. Asistiendo con la cabeza muchas de las cosas que su marido dice, porque conoce, en esas charlas a solas, que lo que dice es cierto. “Yo soñé con esto. Y esta experiencia será diferente a todo. En el lugar que ocupé como Diputado, era muy distinto. Uno a veces puede presentar muchísimos proyectos, pero si no se cuenta con el quórum de los compañeros, es difícil llevar adelante algunas cuestiones. Acá es distinto. Como intendente, tengo todas las herramientas para gobernar, y no lo vamos a desaprovechar”, dice.
Desde su casa, mira hacia fuera, y piensa en lo que se puede hacer en la ciudad. “Como localidad turística, Madryn es una de las 10 ciudades más importantes de todo el país. Tenemos que mejorar muchas cosas, además de mantener todo lo que se hizo bien por la gestión de Eliceche. La idea es seguir una línea en algunos aspectos, y mejorar mucho más otros”, agregando que “muchos de los integrantes del Gabinete, han dado ideas muy buenas para la ciudad en lo que será mi gestión.
Yo tendré que acostumbrarme más a otros tiempos. Porque cuando tengo un proyecto, que sé que es importante para Madryn, quiero que sea ya. Y los tiempos, en política, a veces son algo distintos. Tendré que mejorar esa ansiedad, y saber, tanto yo como los vecinos, que cualquier aspecto que esté en falta, va a ser corregido”.
Madryn I y Madryn II
Muchas veces se señala a la ciudad, como partida al medio. Muchos dicen que una es la ciudad que se vende al turista, con imágenes de naturaleza, y que la realidad, hacia la zona oeste de Madryn, es diferente.
“Yo quiero que Madryn sea una sola ciudad. Algunos vecinos que no estén conformes con algunas de mis decisiones, podrán proponer otras salidas para llegar a un destino final, pero lo que no podrán reprocharme jamás, es la presencia del municipio al lado de la gente. Yo voy a gobernar, como lo dije siempre, ‘a puertas abiertas’, y le puedo asegurar a cualquier vecino, que van a poder hablar cara a cara conmigo cuando lo necesiten”.
Sobre ese mismo tema, indica que “los funcionarios públicos, a veces dejan de atender un reclamo o una solicitud, porque pierden 5 minutos que pueden ser valiosos. Pero en realidad, ahí es donde hay que apuntar. Con el contacto con la gente es donde tenemos que mostrar todo nuestro tiempo. Para nosotros puede ser insignificante dedicarle dos minutos a un vecino de la ciudad que tiene algún pedido, pero te puedo asegurar, que para ese vecino, esos dos minutos cara a cara son valiosísimos, y sobre todo, si obtiene respuestas”.

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