Bajo críticas, el gobierno de Merkel busca recuperar apoyo para las elecciones de 2013 con subvenciones al personal de limpieza
Por Laura Lucchini |
BERLÍN.- Los medios alemanes lo definieron como "el subsidio de la aspiradora" y lo presentaron como la nueva creación electoral de la coalición de gobierno de la canciller Angela Merkel. Pero más allá de las etiquetas, se trata de una subvención del Estado destinada a las familias con hijos, para pagar personal de limpieza.
La propuesta se discutirá la semana próxima, cuando la Unión Demócrata Cristiana (CDU, por sus siglas en alemán), el partido de Merkel y la mayor fuerza política del país, celebre su congreso anual en Hannover, y comience en los hechos la campaña electoral para las elecciones federales de octubre de 2013.
Si bien Merkel goza de enorme popularidad entre los alemanes, su coalición de gobierno navega en la tormenta y busca ganar apoyo de cara a los comicios. Sobre esa necesidad, lanzó varias medidas en las últimas semanas que, según la oposición, son de corte proselitista.
La medida prevé una subvención de seis euros por hora, con un máximo de 15 horas mensuales, para las familias que pagan empleados de limpieza, según detalles filtrados por la revista Focus.
De acuerdo con la ministra de Familia, Kristina Schröder, que propuso la medida, el subsidio favorecería la reincorporación de las mujeres al mundo laboral después de la maternidad.
En un país con una desigualdad social en aumento, según lo confirmó el reciente "Informe sobre la pobreza y riqueza en Alemania", la propuesta recibió un sinfín de críticas. "Si la vuelta de las mujeres al mundo laboral depende de que el Estado subvencione durante 18 meses ayudas para las compras y las aspiradoras, esto me parece más bien un problema de lujos y no un problema social", dijo Brigitte Pothmer, representante del Partido Verde.
Decepción conservadora
El analista Carsten Koschmieder, de la Universidad Libre de Berlín, dijo a LA NACION que el partido de Merkel tiene el gran problema de que el gobierno en su conjunto es juzgado de manera muy negativa. "Su perfil político se ha perdido. Precisamente los votantes conservadores están decepcionados", dijo sobre la coalición.
La caída en la popularidad del gobierno se debe en particular, según este experto, a las continuas peleas entre los partidos de la coalición, formada por la CDU, los socialcristianos de Baviera (CSU, por sus siglas en alemán) y los liberales del FDP.
Para revertir esta tendencia y lograr cierta cohesión para enfrentar con posibilidades las elecciones, a comienzos de noviembre, Merkel y sus aliados aprobaron una serie de iniciativas definidas por la prensa como "regalos electorales".
Entre ellas, figura el aumento de las pensiones mínimas, la eliminación del copago sanitario y el también polémico "subsidio para el cuidado de los niños", una propuesta de la CSU para subvencionar con dinero público a las madres que, en lugar de mandar los hijos a la guardería en los primeros tres años de vida, eligen ocuparse de ellos en casa. "Es una medida muy importante para la CSU, pero que no tiene justificación por su contenido, sino sólo por su significado político", aseguró Koschmieder. "La ministra de Familia, que elaboró dicha medida, defiende una imagen de mujer conservadora y no va al paso con los tiempos", agregó.
De hecho, las reacciones contra esta concesión electoral, muy importante para el sur conservador del país, fueron categóricas. Hasta la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) denunció que, a partir de 2013, el país gastará 1200 millones de euros anuales en pagarles a las mujeres que se queden en casa, mientras la prometida creación de nuevas plazas para las guarderías dejó de ser una prioridad.
Werner J. Patzelt, director del Instituto de Ciencia Política de la Universidad de Dresde, rechazó hablar de "regalos". Para él se trata del último gran debate sociopolítico en Alemania sobre "si las mujeres con hijos deben permanecer activas en el mercado laboral o si las familias con mujeres que no trabajan tienen derecho a un subsidio para niños".
El gobierno conservador de Angela Merkel se decidió por esta segunda opción. Pero las críticas fueron tales que si verdaderamente la canciller quiere conquistar el electorado femenino, según varios analistas, muy probablemente habrá sido un paso en falso.
El "subsidio de la aspiradora" debería ahora compensar ese error, por su intención declarada de querer facilitar la vida a las mujeres trabajadoras. Pero, otra vez, la indignación que causó podría obtener el efecto búmeran..

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