Una multitud salió ayer a las calles para demostrar su alegría por la muerte del dictador
Aunque el dictador ya no tuviera poder sobre Benghazi -la capital rebelde- desde hace medio año y que en Trípoli ocurriera lo mismo desde hace dos meses, su presencia se sentía.
"Aun cuando Trípoli fue liberada, no nos sentíamos tan libres como ahora -dijo Fouad al-Mabruk, desde Benghazi-. Para nosotros siempre estuvo claro: la vida no puede regresar a la normalidad hasta que Khadafy se haya ido. Ahora llegó el momento."
En Trípoli, las banderas tricolores ondeaban por doquier, mientras que los conductores tocaban bocina. Otros cantaban canciones, bailaban o alababan a Alá.
"La sangre de los mártires no se olvidará", gritaban a coro cientos de personas congregadas en la antigua plaza Verde de Trípoli, que los rebeldes rebautizaron con el nombre de plaza de los Mártires, en honor de los muertos en la revuelta que estalló el pasado febrero contra el régimen de Khadafy, que gobernó el país con puño de hierro por 42 años.
Otros coreaban "Allah Akbar" (Dios es grande), en la plaza que durante el régimen de Khadafy se convirtió en un símbolo de la determinación del líder libio a no dar su brazo a torcer ante el movimiento, primero civil y luego armado, que exigía su caída.
"Es cierto, sí, está muerto, es de verdad, todos están en la calle, todos lo celebran", gritaba Mohammed al-Ghanai, un miembro del Comando del Ejército Revolucionario en el oeste de Trípoli.
Pese a la euforia, la confirmación de la muerte de Khadafy también provocó que algunos debatieran si el dictador debió ser capturado vivo y llevado ante un tribunal, en lugar de que fuera muerto. "Estoy contento sobre cómo fue capturado", declaró Younis Fenadi, un investigador meteorológico, a la cadena Al-Jazeera.
"Mi mujer y mi hija preferían que él fuera capturado y enviado a la justicia. Pero yo prefería que fuera abatido para terminar el capítulo de su régimen en este país", agregó, mientras celebraba.
Fenadi añadió que, con Khadafy muerto, muchos miembros del régimen de rangos más bajos estarán más proclives a revelar los excesos que se produjeron durante su dictadura. En su opinión, esto sería imposible si Khadafy continuara vivo y fuera sometido a un tribunal.
La explosión de felicidad de Trípoli se repitió en otras ciudades del país, como Benghazi, donde el 15 de febrero estalló el movimiento de protesta que se extendió por todo el país.
En la plaza de los juzgados de Benghazi, que es la sede del rebelde Consejo Nacional de Transición (CNT), que gobierna el país, también se dieron cita miles de personas para mostrar su alegría por el fin de una era.
"Ya no lloramos"
En las calles de Misurata, bombardeadas durante meses por las tropas de Khadafy, se veía a la gente celebrar la noticia. Incluso había quienes repartían golosinas para celebrar la "dulce y definitiva victoria" sobre el tirano.
En Sirte, la ciudad en la que nació y fue abatido Khadafy, y donde el mismo día cayeron los refugios de las fuerzas leales al ex dictador, eran quemadas las últimas banderas y los retratos del caído "Líder de la Revolución".
"Después de esto liberaremos Jerusalén y Palestina y toda la nación árabe", exclamaba un miliciano entusiasmado frente al micrófono de la cadena Al-Jazeera.
También en Trípoli se gritaban consignas en apoyo a las personas en Siria, Yemen y los territorios palestinos.
La alegría se extendió también a otros países donde viven libios que sufrieron la represión y participaron de la revuelta armada.
En la capital tunecina, un centenar de heridos libios hospedados en un hotel céntrico de la capital y en estado de recuperación abandonaron sus habitaciones y salieron a la calle para celebrarlo.
"Estoy feliz porque ahora tengo un país", dijo el joven libio Mustafa Mohammed Soul, que aseguró que estaba recuperándose de sus heridas, al igual que otro centenar de compañeros y unas 20 familias.
"Creo que por fin tengo futuro. Nuestro futuro, a partir de ahora, se llama libertad, justicia y cultura", añadió.
Mustafa, herido en la batalla de la toma de Trípoli, el pasado agosto, agregó que "gracias a Dios" sus compatriotas se habían liberado de Khadafy.
Los pacientes libios que han recibido tratamiento médico en hospitales de Túnez se fueron congregando poco a poco en las puertas del hotel, donde de manera discreta se saludaron y felicitaron unos a otros mientras repetían "Allahu Akbar".
"Khadafy se acabó, ya no lloramos", insistió Mustafa.
Agencias EFE y DPA
Los ocho meses de rebelión
FEBRERO
Inicio de las protestas
Las primeras manifestaciones contra Muammar Khadafy son reprimidas con violencia. La insurrección se extiende por diversas ciudades libias y los rebeldes toman el control de Benghazi, Tobruk y Ajdabiya. Dos ministros, pilares del régimen, se unen a los rebeldes.
MARZO
Ofensiva
Las tropas de Khadafy atacan Benghazi. La OTAN bombardea las fuerzas del régimen.
MAYO
Bombardeo y muerte
Uno de los hijos y tres nietos de Khadafy mueren en un bombardeo. Tras varios meses de combate, rebeldes toman el aeropuerto de Misurata.
AGOSTO
La caída de Trípoli
Los rebeldes toman Zliten y Zawiya y avanzan hacia Trípoli, en donde lanzan una ofensiva contra la capital. Ya en el centro de la ciudad, rebautizan la Plaza Verde como de los Mártires y toman el control del cuartel general de Khadafy.
SEPTIEMBRE
Ordenes de detención
Tras la orden de detención internacional emitida por la CPI por "presuntos crímenes contra la humanidad", Interpol emite una "notificación roja". Los rebeldes continúan conquistando ciudades en Libia.
OCTUBRE
Matan a Khadafy
Las fuerzas del CNT logran grandes avances sobre Sirte, ciudad natal de Khadafy. Tras un enfrentamiento, el ex líder libio es capturado y rematado por los rebeldes. Sirte es liberada..
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