La revolución de los claveles...

Así como en los años 70 en Portugal, se conoció con ese nombre al levantamiento que terminó con la dictadura salazarista, en San Martín el intendente electo Gabriel Katopodis, en menor escala, produjo una “revolución silenciosa” en el último mes, protagonizando un cuerpo a cuerpo con los vecinos que terminó con la gran victoria del domingo. “Kato” termina así con una hegemonía de 12 años de la familia Ivoskus en el poder. LaNoticiaWeb te explica el batacazo del que habla todo el mundo.
La revolución de los claveles (portugués: Revolução dos Cravos) es el nombre dado al levantamiento militar del 25 de abril de 1974 que provocó la caída de la dictadura salazarista que dominaba Portugal desde 1933, la más longeva de Europa. El fin de este régimen, conocido como Estado Novo, permitió que las últimas colonias portuguesas lograran su independencia tras una larga guerra colonial contra la metrópoli y que Portugal mismo se convirtiera en un estado de derecho democrático.

En esa oportunidad la gente salió a la calle con claveles rojos y blancos

Aquí en San Martín, mientras la familia Ivoskus y sus funcionarios y adláteres intentan entender las razones de su derrota para salir del estado de shock en que se encuentran, Gabriel Katopodis ya piensa en su nuevo gabinete, mientras recoge felicitaciones de todo el arco político y del kirchnerismo. Este martes estuvo reunido, entre otros, con Florencio Randazzo y con el gobernador Daniel Scioli, quien lo ninguneó en reiteradas oportunidades durante la campaña, porque descontaba, como tantos, que Daniel Ivoskus sucedería a su padre sin mayores inconvenientes. “Kato” también intercambió ideas con Alberto Pérez, Guido Lorenzino, Cristina Álvarez Rodríguez, Ricardo Casal y Martín Ferré, entre otros

Pero intentaremos aquí explicar cómo se produjo esta silenciosa “revolución de los claveles”, que gran parte del mundo político de San Martín, ni siquiera supo advertir que se estaba gestando en las calles.

Un dirigente amigo le dijo a Katopodis: “Para ganar y hacer una campaña completa, necesitás mínimo 6 millones de pesos”. “El Griego” se rió, respiró profundo y le contestó: “Ídolo, no tengo ni uno…”

Mientras en el palacio municipal se entretenían con operatorias de prensa, recorridas del candidato oficial en canales de televisión y la difusión de actos de campaña, disfrazados de institucionales, Katopodis advirtió que para poder achicar la diferencia de las primarias y ponerse a tiro de victoria, tenía que hacer un gran esfuerzo y salir a ganar cada voto en el cuerpo a cuerpo con los vecinos porque la lucha de recursos de un lado y otro era muy desigual.

“Magui” Gagey, quien obtuvo 10.000 votos en las primarias del FPV de agosto, le comentó que a ella le había dado mucho resultado ir por la mañana a las estaciones de tren del FF.CC. Mitre a comentar sus propuestas. Katopodis tomó la idea y hacia allí se dirigió. Unos días después, charlando con el concejal Fernando Moreira decidieron regalar claveles y globos para captar la atención de la gente y, sonrisa mediante, se ganó la confianza y el afecto del vecino. Desde ese momento fue imparable. No sólo estuvo en los andenes, viajaba en tren con la gente y hasta de manera casi docente daba un diagnóstico de los problemas de San Martín y contaba sus propuestas.

En el comando ivoskista, al principio se rieron cuando se enteraron del esfuerzo. Sus encuestas hablaban de 20 puntos de diferencia…un hecho real allá por el 20 de agosto, pero que después empezó a cambiar.

Días antes del Día de la Madre, ya no era el candidato ignoto, la gente le tocaba bocina, lo saludaba y le pedía fotografiarse con él.

Así el Intendente se ganó el reconocimiento del “MILITANTE número UNO”, entre sus seguidores y, parafraseando a Néstor Kirchner, logró que “florecieran mucho más de mil flores…”

A un aparato millonario y plagado de recursos opuso su humildad y su militancia. La gente le agradecía y lo sentía uno de ellos…

A esa altura la diferencia de trato y de estilo con Daniel Ivoskus era notable. Uno ya era el hijo del poder, que buscaba la sucesión y Katopodis pasó a representar “el cambio y la esperanza”, algo que ahora LO OBLIGA A NO DEFRAUDAR TODA LA GRAN EXPECTATIVA QUE DEPOSITARON EN ÉL MÁS DE 85.000 PERSONAS.

Porque no cabe duda que esos votos son suyos y los ganó codo a codo con los vecinos. Fueron casi 50.000 más que en las primarias

Nunca en San Martín se había visto algo así: los últimos 15 días de campaña fueron una verdadera primavera democrática, con un inédito renacer de participación. Este proceso no hubiera sido posible sin la gran participación de los jóvenes. La militancia kirchnerista le estalló a Katopodis en este proceso, algo que no había logrado Ricardo Ivoskus a lo largo de estos años en semejante volumen de personas.

En el Día de la Madre y en sus días anteriores, al Intendente electo no le faltaron lugares sin caminar: estaciones de servicio y de tren, supermercados, caminatas barriales, todo con el soporte de aquellos que se pusieron bajo su responsabilidad el regreso del peronismo al Ejecutivo municipal. Mientras gran parte de los funcionarios de la gestión estaban en el Palacio…Katopodis estaba en la calle, tratando de mejorar su nivel de conocimiento, sabedor que si eso lo lograba, tenía las de ganar.

Pero no sólo por ello, Katopodis pudo dar el gran batacazo. Se dieron una serie de conjunciones importantes: “Kato” privilegió su vínculo con los vecinos y se dejó ayudar por un tándem de dirigentes que bancaron la parada.

La tercera cuestión, y no menor, fue la gran ayuda que le dio Sergio Massa, su aliado, con los llamados a los vecinos y la visita de la semana pasada al distrito. El jefe comunal de Tigre tiene una imagen positiva entre la gente, sobre todo en su combate diario contra la inseguridad.

Ocurre que cuando el oficialismo advirtió que Katopodis podía crecer, comenzó la “campaña sucia” ya por todos conocida que fracasó estrepitosamente y que será motivo de análisis en otro momento: difundieron encuestas truchas, intentaron pegar al Intendente electo con el narcotráfico y le dijeron OKUPA.

Pero era tarde, Katopodis ya era el “KATO” de la gente, quien tiene el GRAN COMPROMISO DE NO DEFRAUDAR A TODOS LOS SANMARTINENSES QUE SE ESPERANZAN CON UN CAMBIO.

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