A pesar de que su candidatura está cuestionada, el ex guerrillero es favorito.
De Lenin a Lennon y del rojo al rosa. La capital del país encara los comicios forrada de eslóganes que hablan de un “nuevo amanecer” y de una “Nicaragua cristiana, socialista y solidaria”. Así es el nuevo sandinismo que no sólo controla la calle sino también las instituciones. El todopoderoso matrimonio controla los barrios, gracias a los Comités Populares, y las altas instancias legislativas y judiciales que le han permitido presentarse a un elección considerada “ilegal” por la Constitución , pero que la Corte Suprema, formada por magistrados amigos, ha solucionado con un “inaplicable”, para dar por zanjada la cuestión.
Pero mientras el país solucionaba la controversia, el rodillo sandinista ha proseguido su marcha y las encuestas le sitúan, con un 48% de los votos, a 18 puntos de ventaja sobre su opositor, el liberal Fabio Gadea. Todas las dudas están puestas en ese 10% de indecisos que puede alejarle de la mayoría absoluta. Y es que nadie olvida que en 1990 también las encuestas le daban a Daniel Ortega mayoría absoluta y terminó ganando Violeta Chamorro, hoy enferma de Alzeheimer. “Aquí las encuestas no funcionan,” explica Gadea, que confía en otro “violetazo” como el de hace 16 años. Pero a estas elecciones el sandinismo llega con la maquinaria bien engrasada. Daniel Ortega se ha ganado la popularidad y el bolsillo de los nicaragüenses gracias a la propaganda de su esposa , Rosario Murillo, para muchos la verdadera presidenta, pero también por el crecimiento económico que vive el país, en torno al 4%l.
“Bolsa solidaria”, “techos de Zinc”, “reparto de tierras”… son programas puestos en marcha en los últimos años gracias al dinero del presidente venezolano Hugo Chávez, el gran mecenas del sandinismo, y a quienes los carteles recuerda su generosidad. Gracias a la “Cooperación del Alba” Nicaragua ingresó US$ 511 millones en 2010 lo que le ha permitido incluso dar una paga extra de 30 dólares a los funcionarios. La cooperación se realiza mediante la venta de petróleo venezolano a precio de saldo a Alba de Nicaragua S.A (Albanisa), empresa controlada por la familia presidencial. Nicaragua paga a Venezuela el 100% de la factura petrolera, pero Venezuela tan sólo reclama el 50% del monto, quedando la otra mitad en una deuda a 25 años y sin incluir en el presupuesto.
“Si no me votan, ese dinero se va” , advierte Ortega.
“Ay Nicaragua, nicaragüita, la flor más linda de mi querer….”, suena en las calles de Managua. A pesar de que Carlos Mejía Godoy prohibió a Ortega utilizar su música en los mítines, el sandinista hace caso omiso y la mítica canción suena en la feria organizada muy cerca del palacio presidencial. A pocas horas de que se abran las urnas, miles de jóvenes como Alexander hacen fila frente a los autitos chocadores, el barco pirata o los castillos inflables…todo es gratis y todo está organizado por el FSLMN muy cerca de la histórica catedral de Managua. “Por fin se acuerdan de nosotros, los pobres, y no como hasta ahora,” explica Alexander de 18 años, que no había nacido cuando Ortega y sus nueve comandantes entraron victoriosos por este mismo lugar, en medio del entusiasmo popular.
Mejía Godoy, trovador de aquella Revolución que entusiasmó al mundo entero, es de los que denunció la “traición de Ortega” y se unió al Movimiento Liberal que encabeza el octogenario Gadea, dueño de una radio y que reúne un 30% de los votos. A este movimiento se han unido cuatro de los nueve “barbudos” que compartieron la revolución en los 80.
Para completar el cuadro, hay que incluir al ex presidente Arnoldo Alemán, exculpado de sus cargos por corrupción, lo que le ha permitido presentarse de nuevo. Con un 10% en intención de voto, sus detractores insisten en denunciar un pacto entre el Gordo (hoy flaco) Alemán y Ortega para repartirse el poder; uno ganó la libertad y el otro volver a la presidencia. Ambos son parte de la “revolución del amor”.

Comentá la nota