A los revolcones, la política sigue

Todos los domingos son especiales, pero el de hoy lo es bastante más, compartido por la conmemoración del Día de la Bandera, uno de nuestros símbolos más queridos e identificatorios de la identidad nacional, y el festejo del Día del Padre, elemento esencial en la conformación de la familia, dado por seguro como el grupo de más fuerte valoración dentro de la organización social y comunitaria, pues en su seno es donde nos formamos como personas. Un ámbito en el cual no es necesario abundar en consideraciones. Todos, desde diferentes visiones, lo sabemos muy bien.
No dan demasiadas ganas de andar deambulando por la realidad cotidiana, esa misma que casi no da respiro. Ni siquiera con un campeonato mundial de fútbol de por medio. Mucho se dijo de una paralización de las arremetidas políticas y sus derivaciones durante el mes de junio. Pero la política, y el temor a ceder espacios que otros ocupen, puede muchísimo más. Es que el clave año 2011, con elecciones para todos los gustos y paladares, ya lo tenemos ahí, a la vista, con una puja fortísima por las candidaturas, de modo especial en aquellos casos donde hay chances de llegar a un cargo ejecutivo o sentarse en una banca.

Nos decía un amigo que, se pueden venir tiempos de muchos tuertos, pues tal como pintan las cosas, más de uno puede llegar a sacarse los ojos por una candidatura.

¿Qué hemos tenido en esta ajetreada actualidad? De todo, como en botica, nadie afloja por el mundial, incluso se lo aprovecha como vidriera, tal el encuentro de Maradona con Estela Carlotto, y la reivindicación que hizo el diez. Campaña pura, que se intensificará si seguimos avanzando (tocamos madera).

Mientras tanto aquí el carrousel sigue andando. Los fogonazos de la presidenta Cristina contra la Justicia, dejaron una gran preocupación, y no porque esté impedida de hacer esta clase de comentarios, sino por el vaivén de sus estimaciones, según le vaya en la feria. Así, la presión que se le tira a la justicia es insostenible como para alentar la declamada división de poderes.

Cuando los jueces, en este caso la Corte, fallan a favor del Gobierno como sucedió con la ley de medios, son democráticos, equitativos, conscientes y respetables, y cuantos adornos más se les puedan colgar de las solapas. Cuando en cambio dicen que la AFIP no puede proceder al embargo de cuentas de los deudores impositivos, entonces administran justicia sin tener en cuenta la realidad, y "pretenden quedar bien con todos, y eso es imposible".

Esto no es nuevo, apenas una continuidad de lo que viene desde hace un rato largo. La Corte le había pedido "mesura" a la Presidenta y ella respondió que le sonaba a "censura", aunque en el medio hay muchísimos capítulos por el estilo, cuando el juez Oyarbide por ejemplo, en tiempo récord sobreseyó al matrimonio Kirchner por su acelerado enriquecimiento, o cuando la Presidenta habló de magistrados alquilados o delivery por el fallo de la jueza Sarmiento que impedía el uso de las reservas.

Simultáneamente gobierno y oposición se enrostran la judicialización de la política, pero nadie renuncia a hacerlo cuando encuentran un resquicio de conveniencia. Hubo dura fustigación cuando se frenó el uso de reservas por esta vía, pero en el caso del conflicto en Gualeguaychú no se dudó en denunciar hasta de homicidas a esos mismos que antes de alentó para que llevaran adelante la "causa nacional".

En fin, una historia de desencuentros muy propia de este tiempo de tan alto nivel confrontativo, justamente, la característica que mayor rechazo produce en la gente.

Y por si algo faltaba en el recuento, ahí tenemos el portazo del canciller Taiana. Es que no debe ser sencillo estar en un gobierno donde todo, absolutamente todo, lo decide el matrimonio en Olivos, debiendo otros poner la cara.

Lo cierto es que no estamos en el ambiente más propicio para afianzar perspectivas futuras. En este no se debe hurgar demasiado, se advierte con un simple repaso de lo cotidiano, y justamente este cambio es el que espera la gente. Un horizonte con diálogo y disensos, pero desprovisto de agresiones.

Confiemos, sostenidos en la esperanza. Un homenaje de honor a la bandera y el saludo a todos los padres!

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