PorRICARDO KIRSCHBAUMLa reinvención de la historia por parte del oficialismo hace que cambien los papeles que muchos personajes jugaron en la tragedia argentina. Lo que antes era negro, ahora es blanco. Y viceversa. El “revisionismo permanente” cambiará la versión tantas veces como haga falta.
Hay personajes que se han adaptado a los tiempos con una escala de valores en la que el lopezreguismo que sembró el terror es apenas un episodio menor del drama. En los que clausurar un diario, como La Opinión, o prohibir la sátira política de Tato Bores, no fueron errores sino medallas de honor en sus carreras.
El ocultamiento y la manipulación va más allá de lo que antes ya se había admitido. La negativa oficial a contar que los Montoneros presionaban sin contemplaciones para recuperar dinero que habían confiado a David Graiver para su manejo contradice la historia, la desforma de tal manera que hace del relato oficial una pobre versión del stalinismo criollo, poniendo y sacando personajes según convenga a la historiografía del poder.
La verdadera intención no es otra que la que está sobre la mesa: seguir avanzando en el control de los medios que no pueden domesticar.
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