Algunos ponen el foco sólo en la suerte del real.
Si bien no hay dudas de que Brasil es el principal socio de la Argentina –el 20,6% de las exportaciones van al vecino país, representando u$s11.400 millones–, entre los distintos sectores industriales existen diferentes visiones sobre cuál es la principal variable que se debe tener en cuenta a la hora de evitar la pérdida de competitividad. Mientras que los exportadores señalan que para la Argentina es tan importante la competitividad cambiaria como el nivel de actividad, así como la suba de costos internos (principalmente los salarios medidos en dólares), la Unión Industrial Argentina (UIA) muestra mayor preocupación por la devaluación del real que por la caída en el crecimiento del PBI brasileño. “El mercado es tan grande que aun bajando su crecimiento para la industria argentina es suficiente”, explicó a BAE el vicepresidente tercero de la UIA, Juan Carlos Sacco.
Según estimaciones de la Cámara Argentina de Exportadores, el PBI brasileño crecería este año 3,7%, por lo que no los sorprendió la revisión que realizó el Banco Central. “Estaba dentro de lo previsible. Brasil está con la enfermedad holandesa ampliada, con entrada de capitales y una gran exportación de commodities, por lo que tenía que aplicar algún remedio y lo hizo por el ajuste cambiario”, señaló el titular de la cámara, Enrique Mantilla.
Para el dirigente empresario, las principales preocupaciones del sector exportador se centran en un combo de variables en donde todas son importantes, y sumadas aumentan su impacto sobre la industria argentina. Se refiere a la pérdida de competitividad cambiaria, la baja de crecimiento y el aumento de los costos internos. “Parte de la pérdida de competitividad es el aumento de costos internos, en donde una variable es el salario, que en promedio aumentó 18% en 2010 y se espera otro 18% para 2011, sumando 43% en dos años”, explicó Mantilla. Por eso, señaló que “hacia futuro es importante que Brasil crezca al 4% en 2012” y que “baje más la tasa de interés para el crédito al consumo”. También sostuvo que se debe “esperar un mes para ver cuál es el tipo de paridad que va a quedar estabilizada” en ese país.
En tanto, Sacco aseguró que “a la UIA le preocupa más cuando Brasil devalúa que cuando reduce su crecimiento, porque estuvo muchos años creciendo a bajas tasas”. “Hay que centrarse en el real, que no se mantenga entre $1,80 y $2”, enfatizó el industrial. Guillermo Moretti también es vicepresidente de la UIA y se muestra confiado en que la Argentina pueda superar esta crisis como lo hizo con la de 2008/2009. Para eso, dice, se debe “recalentar el mercado interno” y “apostar muy fuerte a la Unasur”.
Del total de exportaciones argentinas a Brasil, el 63% lo concentran autos, cereales y combustibles, pero le siguen en importancia metalurgia, caucho y plástico. Pablo Reale, titular de la Cámara de la Pequeña y Mediana Industria Metalúrgica, advirtió que “hay que estar atentos a los excedentes que puedan presionar sobre las importaciones argentinas”. Si bien Reale consideró que “un crecimiento de 3,5% del PBI de Brasil no es alarmante”, señaló que “se debe seguir monitoreando”, al igual que la valuación del real en donde “la presión es mayor y más rápida”. “Hay que hablar de un plan B, hay que juntarse y elaborarlo”, instó el empresario metalúrgico.
Desde la CAC, Carlos de la Vega también pidió “no apresurarse” en las alarmas porque “es muy temprano para hacer pronósticos”. “Hay que estar en alerta, porque si cae la actividad puede haber menor demanda, pero no es para alarmarse”, sintetizó.
Más allá de los análisis sectoriales, el nivel de actividad y la valuación del real encienden luces de alerta entre los industriales locales.
DIRIGENTES EMPRESARIOS
Enrique Mantilla. Cámara de Exportadores. "Parte de la pérdida de competitividad es el aumento de costos internos, en donde una variable es el salario, que aumentó 18% en promedio en 2010 y se espera otro 18% para 2011, sumando 43% en dos años".
Juan Carlos Sacco. Vicepresidente 3ª de la UIA. “A la UIA le preocupa más cuando Brasil devalúa que cuando reduce su crecimiento, porque muchos años creció a bajas tasas. El mercado es tan grande, que aún bajando es suficiente”
Pablo Reale. Titular de CAMIMA. “Hay que estar atentos a los excedentes que puedan presionar sobre las importaciones argentinas. Un crecimiento de 3,5% del PBI de Brasil no es alarmante, pero se debe seguir monitoreando".
Carlos de la Vega. Cámara de Comercio. “No hay que apresurarse en pronósticos. Es muy temprano para alarmarse. Sin embargo, hay
que estar alerta porque Brasil es un buen mercado para los productos argentinos”.
Guillermo Moretti. Vicepresidente 6ª de la UIA. “Preocupa Brasil porque es un país importante para nosotros. Pero si la Argentina la crisis de 2008 la pudo pasar, también va a poder con ésta. Para eso debe recalentar el mercado interno”.
La actividad industrial paulista creció 6,1% en agosto
La FIESP dice que “la etiqueta del proteccionismo está estigmatizada”
“La etiqueta de proteccionismo está un poco estigmatizada.” La frase corresponde al director de Relaciones Internacionales de la Federación de Industrias del Estado de San Pablo, Roberto Gianetti da Fonseca, en una declaración impensada uno o dos años atrás, cuando la entidad paulista acusaba a la Argentina de proteccionismo.
“Medidas temporales de defensa de la industria no creo que puedan ser definidas como un proteccionismo ideológico. Es algo coyuntural”, aseguró Gianetti a la agencia Reuters.
Mientras tanto, Brasil prepara una presentación a la OMC contra el dumping cambiario por el efecto en el comercio de las fluctuaciones de las monedas internacionales –el dólar, en particular–.
“Había que parar la hemorragia inmediatamente, si no el paciente moría”, dijo Gianetti. En el mercado automotor, la participación de los autos importados creció hasta 22,5% en los primeros ocho meses de 2011, desde un 18,8% en 2010. Eso hizo que Brasil elevara 30% el impuesto a los automóviles extranjeros para proteger a su industria de las importaciones baratas, principalmente de China.
Crecimiento. La actividad industrial paulista, en tanto, creció 0,8% en agosto sobre julio, según datos ajustados estacionalmente.
Desde la FIESP indicaron que, sin ajuste por estacionalidad, el Indice del Nivel de Actividad (INA) avanzó 6,1 por ciento. Se trata de la mayor alza mensual para agosto desde el avance de 6,5% registrado ese mes en 2005. En relación con agosto de 2010, el indicador subió 3 por ciento. El nivel de utilización de la capacidad instalada en la industria se ubicó en un 82,6% el mes pasado, al mismo nivel que en agosto de 2010.
Entre los sectores, destacó positivamente el de minerales no metálicos, que subió 1,5% con ajuste por estacionalidad en agosto sobre julio. El sector de metalurgia básica también creció 1,2% en agosto sobre julio, con ajuste por estacionalidad.
En el lado negativo, el sector de celulosa, papel y productos de papel cayó 0,9% en agosto, con ajuste por estacionalidad. Otro sondeo de la FIESP registró una mejora en el ánimo de los empresarios: en septiembre marcó 48,9 puntos, frente a los 48,5 puntos de agosto.

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