Luego del paso de las censistas del Poder Judicial por el asentamiento del barrio Pirayuí quedaron puntos a resolver, los cuales se irán subsanando con el correr de los días. “Fueron más o menos 700 familias, y poco más de 2 mil personas las que no figuraban en las nóminas de las asistentes sociales”, afirmó, Patricia Carolina Ravez, delegada del sector 9 del asentamiento.
Explicó que el cuerpo de delegados mantuvo una reunión con el abogado Miguel Soto ni bien saltaron estos inconvenientes. “Nos dimos cuenta de que faltaron censar a muchas familias y que aparecieron otras que nada tienen que ver con el asentamiento. Eran personas que nunca vimos por acá y su presencia en verdad nos llamó mucho la atención porque bajaban de lujosos autos. Las familias hacían cola en el rayo del sol, o en el frío y los infiltrados bajaban de sus vehículos e iban directamente a conversar con las censistas quienes los anotaban como si nada”, precisó.
Considero esa situación como “muy indignante, porque después los malos somos nosotros. Nuestros vecinos se acercaban a acusarnos de que no le habíamos cargado, y teníamos que sacar nuestras listas y mostrarles que estaban. Lo extraño era que no figuraban en las planillas que trajeron las asistentes sociales”, remarcó.
Insistió en decir que “evidentemente acá hubo una mano negra que trató de digitar las cosas”.
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