El 36,7% de la población no puede hacer frente a gastos imprevistos, según datos oficiales
El inquietante índice elaborado por el Instituto Nacional de Estadística español (INE), cuya difusión opacó ayer la jura de los seis nuevos ministros del reciclado gabinete del presidente José Luis Rodríguez Zapatero, reveló una suba del porcentaje de la población más afectada por la crisis de un 1,3% respecto de fines de 2009.
En aquel momento, el mandatario socialista aseguraba que la reactivación ya era "incipiente", pero el desempleo, que en la actualidad alcanza a 4,5 millones de personas, continuó su marcha ascendente y se consolidó como la principal causa del deterioro del poder adquisitivo de los españoles.
En este sentido, el informe sobre la tasa de pobreza relativa -que se mide como el número de personas que se ubican por debajo del 60% de la media de ingresos de la sociedad- concluye que también ha aumentado el porcentaje de personas sin capacidad para afrontar gastos imprevistos, que trepó al 36,7% de las familias, al aumentar un 2,7% el último año.
Otro signo de empeoramiento aportado por el estudio es el incremento del porcentaje de los particulares que han reconocido retrasos en los pagos de los gastos relacionados con su vivienda principal, que pasó del 4,7% al 7,7% de la población activa.
Los sombríos resultados del trabajo del INE se suman a las no menos preocupantes conclusiones de otro informe sobre la pobreza presentado anteayer por la Unión General de los Trabajadores (UGT). De acuerdo con el sindicato, sólo en Madrid el número de personas en riesgo de exclusión social pasó de 800.000 en 2009 a cerca de un millón en la actualidad.
El documento de la UGT destaca que la pobreza fue generada por el desempleo, y que creció junto con los alcances de su progreso sin freno. "La pérdida de empleo empezó por afectar a los trabajadores con contratos temporales y terminó por alcanzar a los trabajadores con puestos fijos y, por lo tanto, a familias que hasta hace poco tiempo no se encontraban en ninguna situación cercana a la precariedad y a la pobreza", explica.
Ayer, la atención de la mayoría de los medios españoles se dividió entre esos datos y el "golpe de timón" que el socialista Rodríguez Zapatero ensayó con la puesta en funciones de los nuevos ministros de su gabinete.
Flamantes ministros
Entre quienes ayer prestaron su juramento ante el mandatario y los reyes de España, hubo una figura de indiscutible protagonismo: la del ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, quien por la tarde también asumió en su flamante condición de vicepresidente primero del gobierno español y vocero, lo que sin lugar a dudas lo convierte en el nuevo "hombre fuerte" del entorno presidencial.
En su comparecencia ante los medios internacionales, Pérez Rubalcaba buscó demarcar con conceptos claros y contundentes el inicio de una nueva etapa de la gestión de la administración socialista. "Austeridad, reformas y cohesión social: esa es la receta que merecemos", señaló.
El funcionario explicó que, a partir de estos principios, el gobierno buscará alcanzar los objetivos que se trazó para lograr la recuperación económica a través de la generación de nuevos empleos y llegar así a buen puerto en 2012, año en que Zapatero finalizará su segundo período al frente del gobierno.
Esa meta se transformó durante la tarde en uno de los ejes de debate en los medios y en el ambiente político español, donde se preguntaban si el presidente veía en Pérez Rubalcaba a un "posible sucesor" o solamente a un "apuntalador" de su debilitada gestión.
Muy cercano a Rubalcaba, el ex presidente del gobierno español Felipe González se mostró satisfecho con la profunda remodelación del Ejecutivo, cambios que, según sugirió, suponen el regreso del felipismo. El nuevo "hombre fuerte" de Zapatero había sido ministro de Educación y de la Presidencia de González.
En la tarde de ayer también llamaron la atención las declaraciones del flamante ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, quien había apoyado la huelga general realizada el 29 de septiembre pasado contra el gobierno en el que desde ayer ocupa un puesto clave.
"No creo que la reforma laboral tenga marcha atrás", dijo, al ser consultado por la televisión española, a pesar de que fue esa ley la principal causa del primer paro total de actividades realizado en 6 años de la gestión del socialista Zapatero.
Ayer, además, asumieron en sus nuevos cargos los ministros Manuel Chaves, en el área de Política Territorial y Función Pública; Trinidad Jiménez, en Relaciones Exteriores; Leire Pajín, en Sanidad, y Rosa Aguilar, en Medio Ambiente.

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