La presencia de Ricardo Colombi en el encuentro del PJ en Capital Federal dio qué hablar. Pese a que algunos quisieron aducir algún tono subjetivo al significado de la asistencia al cónclave dado en este diario, los medios nacionales resaltaron que se trató de una reunión partidaria. Todavía muchos se preguntan, qué hacía el Gobernador correntino junto con los alfiles kirchneristas en la Casa de Salta. Una jugada que muchos destacaron de astuta por parte del mandatario provincial, pero que molestó a sus correligionarios.
La pregunta del millón es qué hacía Colombi rodeado de la flor y nata del kirchnerismo, lejos de las estrategias de su propio partido.
Así como desde estas páginas se publicó la noticia traduciendo los efectos en el mundillo político de Corrientes, no faltaron las voces de los que insinuaron cierta picardía o falta de objetividad en el desarrollo de la noticia por parte de EL LIBERTADOR.
Por eso publicamos el facsímil del diario La Nación de ayer (ver aparte) cuya línea tiene, exactamente, el mismo enfoque de este medio en cuanto a que era una reunión de gobernadores peronistas; o sea, que Colombi asistió no a "una reunión amplia de mandatarios provinciales", sino a un conclave genuinamente pejotista convocado por el Presidente del justicialismo nacional.
Con ello simplemente intentamos quitar a todo grado de subjetividad a la información brindada ayer, que sin duda tiene un fuerte interés periodístico por lo que implica la audacia nunca negada del primer mandatario que sin duda se anotó un poroto con los K al cruzar una vez más "el Rubicón", para enojo de la tropa radical.
Colombi, en este aspecto, habrá evaluado las cosas con otra óptica, quizás en la convicción de que, en el saldo de los pros y los contras, le quede un rédito económico. De ahí precisamente su alusión a que en cuestiones de esta naturaleza no hay colores políticos.
Sus contrarios en la interna del radicalismo correntino han encontrado en esta movida la posibilidad de renovar sus criticas, mientras el PJ alborozado festeja el alineamiento K, aunque no le da "un tranco de pollo" en los temas que al Gobierno interesan.
Las expectativas que se han generado ahora pasan por los progresos que muestren las gestiones llevadas a cabo ante el poder central. La lógica dice que deberían destrabarse y comenzar a verse que "el colchón tiene lana".


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