La estudiante del colegio religioso dijo que al colegio le molesta que se hable de la dictadura militar. Ratificó ante los medios de comunicación que fue censurada por hablar de los 30 mil desaparecidos del proceso militar.
Micaela Lisola tiene 16 años y está a punto de ser echada de su colegio. Es alumna del 5º “C” y el 23 de Marzo, día de la “Memoria, la verdad y la justicia”, le pidió a la directora del colegio, Guadalupe Acevedo, si podía en el horario de formación, hacer alguna referencia a la dictadura militar. “Me dijo que no y que sólo invitara a los chicos a participar de la movilización del domingo por celebrarse el día del niño por nacer”, precisó Lisola.
La alumna hizo la invitación e “inmediatamente empecé a hablar de la dictadura. En ese instante la directora se abalanzó sobre mí y me quitó el micrófono”, se quejó la alumna quien denunció que la censuraron.
Mañana la madre de la adolescente se reunirá con la titular de la cartera educativa local para analizar el caso. La idea del encuentro es ver si, administrativamente, corresponde quitarle la sanción a Lisola.
El hecho tomó resonancia recién hoy en la provincia tras la publicación del caso en el diario porteño Página 12. Hoy Micaela participó de una protesta en las puertas de la Cámara de Diputados por el boleto estudiantil y afirmó que “esto es una clara censura de la Católica y parece que les molesta mucho que se hable de los 30 mil desaparecidos”.
De todas maneras la menor no radicó la denuncia en el INADI (Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo) y esperará los resultados del encuentro entre su madre y la ministro Díaz., La alumna se mostró preocupada porque, “han logrado que ningún chico diga lo que piensa, la posibilidad de expresar las ideas y disentir. Si a mí me pusieron 24 amonestaciones por hablar de la dictadura, nadie va decir una palabra porque los chicos tienen miedo después de esto”.
Finalmente la alumna dijo que están organizados con estudiantes de otros colegios y que comenzarán a hacer saber lo que ocurrió el 23 de marzo en la UCC.
Desde el colegio hubo silencio y las autoridades de la Universidad adoptaron la misma postura. Lisola dijo que no tuvo el apoyo de los profesores y que una profesora la trató de “mentirosa”.

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