Tres días después de realizados los comicios regionales y municipales, las autoridades electorales, duramente cuestionadas por su lentitud para procesar los votos, mantienen en suspenso el resultado de la elección para alcalde de Lima.
Desde el domingo, el día de la elección, Villarán ha encabezado todas las proyecciones y los conteos, oficiales y extraoficiales, pero Lourdes Flores no sólo se niega a reconocer su derrota, sino que, a pesar de las cifras que la desfavorecen, insiste en declararse como la ganadora. Cuando en la noche del martes la ONPE dio el resultado final de todas las actas validadas, que ratificaba la victoria de Susana Villarán con 1 millón 316 mil 641 votos contra 1 millón 287 mil 477 votos de Flores, la candidata de la derecha apareció ante sus partidarios asegurando que las actas observadas le darían la victoria. Lourdes Flores bailó y celebró ante un grupo de sus seguidores como si los resultados la dieran ganadora. “Razones para celebrar nos sobran y estamos felices.”
Susana Villarán ha optado por la prudencia. “Estamos ganando en todas las cifras que se dan, pero hay que esperar con tranquilidad el resultado final de la ONPE.” Acerca de las especulaciones que han comenzado a circular sobre una posible manipulación en las actas observadas para favorecer a la candidata de la derecha, que ha tenido el apoyo del presidente Alan García, Villarán señaló que “yo confío hasta que me den pruebas de lo contrario”.
En el resto del país, los resultados confirman la derrota abrumadora de todos los partidos políticos, que prácticamente fueron barridos por los movimientos regionales. Con resultados al 80 por ciento, el oficialismo parecía salvar, por un estrecho margen, su principal bastión electoral, la norteña región de La Libertad, pero no ganaba en ninguna otra parte. Este ajustado triunfo en una región en la cual el oficialista Partido Aprista estaba acostumbrado a ganar por un amplio margen, no es suficiente para ocultar la debacle electoral que en todo el país ha sufrido el partido de gobierno, que fracasó en su intento de recuperar la alcaldía de Trujillo, la capital de La Libertad, que hace cuatro años perdió por primera vez en su historia. De esta forma, el presidente Alan García, que en julio de 2011 culmina su mandato, deja a su partido hundido en una grave crisis.
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