Los empresarios se quejaron por la "fuerte presión fiscal" y el aumento de los insumos, que no pueden trasladar a sus cartas. Promociones, publicidad e ingenio para pasar el invierno.
Fuentes del sector coincidieron al señalar que se redujo tanto la recaudación como la cantidad de cubiertos diarios y de la baja no se salva ninguna especialidad: de las pastas a las parrillas, pasando por las comidas tradicionales y el pescado.
Aunque en su pasado ya vivió otras crisis como la del 2001, Carlos Francaro reconoció que después del verano en su negocio se trabaja "entre un 20 y 30 por ciento menos, a comparación con el año pasado. Pero este es un problema de Mar del Plata: es muy difícil mantener los altos costos en ésta época del año, porque no se pueden trasladar a los precios y la oferta gastronómica es impresionante y no es tanta la demanda", opinó el propietario de "La Piazzeta", frente a la Plaza San Martin.
Con especialidad en pastas y pizzas, el empresario gastronómico aseguró que para paliar la merma en la actividad apela a "promociones, menú del día, los descuentos de los cupones y de las tarjetas de crédito y débito. Es todo ingenio, porque no te queda otra".
Además de tener menos mesas ocupadas, destacó "la gran presión fiscal que hay y la que dicen que va a venir. Hay incertidumbre y miedo, mirá lo que está pasando ahora con el campo" y consideró que esta recesión es "similar a la del 2001, aunque de seguir así se va a poner peor. En 2001 había más movimiento, había patacones, ahora no hay un peso en ningún lado".
Las promociones
En el asador criollo "Tarascón a la vaca" apelan a la publicidad cotidiana, a promociones del tipo 2x1, y al famoso boca a boca pero su dueño aseguró que a comparación con 2011 está trabajando "alrededor del 25 por ciento menos. Es que no hay plata, resulta oneroso salir a comer, además está el tema de la inseguridad, de los controles de alcoholemia y hubo un traslado de hábitos", explicó a LA CAPITAL Juan Sánchez, propietario de la parrilla ubicada en Francia entre 25 de Mayo y 9 de Julio.
El asador cuenta con el sistema de tenedor libre, que alcanza a cortes como asado y vacío, riñón, chinchulín, pollo, papas fritas y ensalada mixta pero, aun así, le cuesta completar sus mesas.
Cambios
"Hubo un cambio de hábitos de consumo -analizó Sánchez- ya que el cliente se pasó a productos como pastas o pizzas, empanadas que se consiguen por 30 la docena".
Asimismo, aseguró que "con la publicidad y promociones me funciona la rotación de mercadería, porque no puedo tirar lo que me quedó del costillar o dárselo al cliente recalentado. A lo mejor no gano, o salgo hecho, pero siempre tengo mercadería fresca".
Desde hace 10 años instalado en la zona de la estación Ferroautomotora, el empresario contó que "la merma de los cubiertos fue año a año" y se quejó porque "aumentan permanentemente los costos fijos y ni hablar de la presión fiscal".
Asimismo, rescató que los fines de semana largos "ayudan a levantar un poco el termómetro, pero la verdad es que la gente no tiene plata y la mayoría está endeudada en cuotas, entonces no tiene remanente para gastar. Es muy mala la situación".
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