Hace exactamente un año, Eduardo Brizuela del Moral fue recibido por la presidenta Cristina Kirchner.
No debería conmemorarse un encuentro entre un gobernador y una presidenta, pero si éste, porque se trataba del primer encuentro entre ambos mandatarios luego de largo entredicho político, que derivó en perjuicios para los ciudadanos comunes.
Sobre el encuentro no hubo manifestaciones del primer mandatario para la prensa, ni siquiera para la adicta, que debió conformarse por enterarse de lo que pasó por una nota que concedió el mandatario a un canal de noticias nacional, al que comentó que salió conforme con la audiencia oficial.
A ellos, Brizuela les dijo: "Fue positivo (el encuentro) en el sentido de que hemos podido dialogar sobre muchos aspectos, en lo que hace a algunas deudas que, a nuestro criterio, tiene la Nación con respecto a la Provincia" y también sobre "políticas de salud y acción social".
El primer mandatario provincial había llevado una larga lista de reclamos y pedidos para realizar a Cristina Fernández, puesto que hace casi dos años que la Nación tiene paralizadas algunas partidas que debería haber remitido a Catamarca.
Según informó Brizuela al programa Cronista TV, reclamó a la Presidenta "una deuda de 129 millones del Programa Nacional de Viviendas, hemos reclamado que no nos dieron participación en el Programa de Asistencia Financiera y partidas de Acción Social que significaban 30 millones anuales".
Según se dijo, Brizuela también reclamó por los derechos de exportación a la minería, por la emergencia agropecuaria, pidió que ANSES reconozca la deuda generada por el pago de la movilidad jubilatoria y que se otorgue a la provincia la posibilidad de reasignar los cupos de la promoción industrial, entre otros temas.
Obvio, del encuentro no surgió ni una sola solución concreta, apenas la promesa presidencial de "mantener el diálogo y a instruir a los distintos organismos nacionales para que reciban los planteos de la Provincia".


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