Tras una teleconferencia con el premier griego, afirmaron que el futuro de Atenas está en la zona euro; exigieron que cumpla con el ajuste
Tras una videoconferencia con el premier griego, Giorgios Papandreu, que les manifestó su "absoluta determinación" de poner en práctica el drástico plan de recorte del gasto para sanear las cuentas de su país a cambio de dos paquetes de salvataje multimillonarios aportados por la UE y el FMI, Merkel y Sarkozy se declararon "convencidos" de que el futuro de Grecia está en la zona euro, lo que hizo subir las bolsas.
"El presidente y la canciller están convencidos de que el futuro de Grecia está en la zona euro", indicaron Sarkozy y Merkel en un comunicado que acabó, casi sobre el cierre de las bolsas, con la volatilidad que habían mostrado los mercados durante todo el día.
Sarkozy se había reunido poco antes con la presidenta argentina, Cristina Kirchner, y le había dicho que, pese a las frecuentes comparaciones, la crisis de la deuda que enfrenta Grecia y que sacude a la zona euro "es diferente" de la que atravesó la Argentina en 2001 (ver Pág. 6).
Además, Sarkozy y Merkel le reiteraron a Grecia que si no cumple con un estricto programa de ahorro y privatizaciones para reducir su déficit y su deuda pública, no seguirá recibiendo los fondos de un primer plan de rescate acordado el año pasado por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Ese plan, aprobado el año pasado, asciende a 110.000 millones de euros y le evitó a Atenas la cesación de pagos. Según un documento preparado por especialistas para la reunión de ministros de Finanzas de la UE que tendrá lugar mañana en Polonia, un eventual default de Grecia produciría una sequía crediticia similar a la que se dio tras la quiebra del banco norteamericano Lehman Brothers en 2008, de la que hoy se cumplen tres años.
Mientras tanto, Grecia -que admitió que sólo tiene fondos suficientes para pagar sueldos y pensiones hasta octubre- está pendiente del desembolso de 8000 millones de euros, correspondientes al sexto tramo del primer plan de rescate.
Este desembolso sería aprobado luego de la evaluación de las cuentas griegas que realizará la misión de expertos del FMI, de la Comisión Europea y del Banco Central Europeo que ayer inició su visita a Atenas.
Dada la desesperada situación de las cuentas griegas, los dirigentes de la UE también acordaron el 21 de julio pasado un segundo plan de rescate de unos 159.000 millones de euros. Sin embargo, su aplicación efectiva también depende del avance de los planes de austeridad griegos, dado que sólo de esta manera se daría la aprobación del paquete por parte de los gobiernos y parlamentos de los socios de la eurozona.
Por su parte, Papandreu les ratificó a Sarkozy y a Merkel que cumplirá sus compromisos. También aseguró, pese al escepticismo manifestado los últimos días por los mercados, que las medidas anunciadas recientemente ayudarán al país a cumplir con sus metas para reducir este año el déficit al 7,6% del PBI desde el 10,5% de 2010.
Se trató de una referencia a un nuevo impuesto inmobiliario (con el que prevé recaudar 2000 millones de euros adicionales para fines de año), que se sumará a un programa de privatizaciones acelerado para reducir drásticamente el tamaño del sector público.
Gracias a la crucial videoconferencia, la Bolsa de Fráncfort registró el alza más fuerte en Europa, con 3,36% del índice Dax. En Milán, el índice Ftse Mib subió el 2,69%; la Bolsa de Madrid, el 2,70%; el CAC 40 de París, un 1,87%, y el Ftse-100 de Londres, el 1,02%. Wall Street, por su parte, subió un 1,3%, al igual que la Bolsa de San Pablo, mientras que la de Buenos Aires aumentó un 1,1%.
De todos modos, en una muestra de que el peligro aún está lejos de haber sido conjurado en su totalidad, la calificadora de riesgo crediticia Moody's redujo un escalón la nota de la deuda de los bancos franceses Société Générale y Crédit Agricole, debido a su exposición a la crisis de Grecia. Además, tanto Estados Unidos y China pidieron que la UE realice un esfuerzo adicional para evitar un caótico default griego, cuyos efectos pueden extenderse a los 17 países de la eurozona e impactar duramente en la economía global.
"Creo que ellos [por los líderes europeos] reconocen que van a tener que hacer más para ganar la confianza del mundo", dijo ayer el secretario del Tesoro norteamericano, Tim Geithner, al canal CNBC.
"Los países deben poner primero su propia casa en orden" antes de que China compre bonos de la deuda, dijo ayer el premier Wen Jiabao, en una referencia al interés de Pekín de ayudar a naciones europeas fuertemente endeudadas, como Grecia e Italia.
Por su parte, el presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Durao Barroso, dijo ayer que presentará "en breve" un proyecto para crear eurobonos, una propuesta que provoca fuerte rechazo en Alemania, pero que Bruselas considera procedentes para superar la crisis de endeudamiento alto que jaquea a Europa.
Tales bonos permitirían licuar los altísimos intereses que paga Grecia -y otros países en apuros-para obtener financiamiento a cambio de un aumento en la tasa que pagan las naciones más seguras.


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