Respaldo al crecimiento en el G-8

Respaldo al crecimiento en el G-8

Con Obama y Hollande a la cabeza, los mandatarios lograron que Merkel suavizara su exigencia de austeridad

WASHINGTON.- Treinta y cinco años después de los célebres acuerdos de paz en Medio Oriente, la residencia de Camp David podría haberse ganado ayer un nuevo lugar en la diplomacia, luego de que las políticas de estímulo y crecimiento económico, alentadas especialmente por el presidente Barack Obama y su par francés, François Hollande, ganaran fuerza como abordaje para la crisis europea.

"Ya no se trata sólo de solvencia fiscal, también necesitamos crecimiento", sintetizó Hollande. Ese es el principal corolario de la Cumbre del G-8 que cerró ayer en la histórica sede.

La otra conclusión es que el futuro de la eurozona debe incluir a Grecia, si bien en este caso, la ratificación de ese deseo político fue acompañada por un llamado a que el país, en profunda crisis, "respete las obligaciones inherentes a la moneda única".

El reconocimiento de lo "imperativo" que resulta producir crecimiento en la eurozona implica, en los hechos, una morigeración y un punto de equilibrio al discurso de la canciller alemana, Angela Merkel, para quien el eje de la fórmula pasa por la austeridad fiscal.

En su declaración conjunta, los jefes de gobierno de Alemania, Canadá, Estados Unidos, Gran Bretaña, Italia, Francia, Japón y Rusia calificaron de absolutamente necesario "promover el crecimiento y la creación de empleo" en sus economías.

No se trata de que Merkel cambió la exigencia de austeridad fiscal a rajatabla con la que viene piloteando la crisis europea. Pero sí de que ese abordaje se vio equilibrado con la necesidad de buscar políticas que impulsen la vida económica.

En su condición de anfitrión, el presidente Obama no podía disimular su satisfacción. "Hasta ahora, va todo muy bien", dijo, en una de las pausas, ante periodistas.

En los instantes previos a que se tomara la habitual "foto de familia" del encuentro, el mandatario demócrata se acercó ostentosamente a Merkel y conversó con ella. Nadie supo qué dijo, pero, en todo caso, parecía un gesto destinado a reforzar la idea de armonía y evitar una señal que sugiriera aislamiento de la alemana.

El debut de Hollande

"No sé muy bien cómo es la mecánica de estos encuentros, pero enseguida estoy con ustedes", dijo el flamante mandatario francés a los periodistas de su país.

Hollande apeló a palabras de Obama para afirmar que los objetivos a buscar en materia económica no son sólo uno sino dos: "Solvencia presupuestaria y máximo crecimiento, al mimo tiempo".

No habían pasado ni cinco minutos para que Merkel dijera a la prensa alemana: "El mensaje es que la consolidación y el crecimiento son las dos caras de la misma moneda". "Estuvimos completamente de acuerdo en que necesitamos las dos cosas", agregó.

Desde que el socialista Hollande llegó al Elíseo, en esta misma semana, la dama fuerte de Europa ha visto aumentar los cuestionamientos a su enfoque de austeridad y tijera como bases para abordar la crisis.

El otro punto del encuentro fue Grecia. Como se esperaba, el pronunciamiento del grupo fue categórico en cuanto la necesidad de que el país permanezca dentro del acuerdo de la moneda única, pero "cumpliendo" con los compromisos que ello implica.

No queda claro, en todo caso, hasta dónde piensa llegar el giro hacia el crecimiento. Pero es un cambio que el texto final recoja un nuevo consenso sobre la necesidad de "compensar" tantos recortes con inversiones y otras medidas para inyectarle vitalidad a la economía.

Ese consenso se levantó sobre la base del reconocimiento de que la estabilidad fiscal era imprescindible para reconstruir con firmeza las bases de la economía europea, algo que los Estados Unidos considera indispensable para su propio fortalecimiento económico.

El texto también abunda en la necesidad de "resolver las tensiones en la zona euro de modo creíble y con prontitud, y de modo que genere confianza, estabilidad y crecimiento".

Los invitados de Obama anoche hacían las valijas y abandonaban la cabaña que cada una de las delegaciones tuvo a su disposición durante el retiro. Michelle Obama no estaba allí para cuidar de los detalles. Ella permaneció en la Casa Blanca, a la cabeza de una visita guiada por la residencia para las otras primeras damas..

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