Respaldo de actores y directores al proyecto de protección del Gaumont

Asistieron a una audiencia pública en la Legislatura porteña, ante la posibilidad de que la tradicional sala, que existe desde 1912, sea demolida. La iniciativa prevé que, aunque se venda, el edificio continúe siendo un cine.

El director de cine Luis Puenzo; los actores Pablo Echarri, Graciela Borges, Ana María Picchio y Ana Celentanto –entre otros–; la presidenta del INCAA, Liliana Mazure; el programador artístico de Espacio INCAA, Pablo Mazzola; y los trabajadores del cine Gaumont que se oponen al cierre de la tradicional sala, participaron de una audiencia pública en la Legislatura porteña para impulsar la declaración de Protección Estructural al edificio que alberga un espacio emblemático del séptimo arte en la Ciudad de Buenos Aires, donde se da amplia difusión a las películas nacionales, ubicado en Rivadavia 1635, frente a la Plaza de los Dos Congresos.

El pronunciamiento fue organizado para debatir el proyecto del diputado Juan Cabandié (Frente Para la Victoria), quien impulsó el año pasado la iniciativa, ante la versión de que el edificio podría ser vendido con planes de demolición.

La norma en debate apunta a que el Cine Gaumont reciba un nivel de “protección estructural”, esto es, que el inmueble pueda conservar su “carácter singular y tipológico” y no sea demolido o modificado su frente, aunque permite la venta del edificio a otros dueños. También protege su función cultural, es decir, que en caso de ser vendido deberá seguir siendo cine.

“La audiencia fue muy llena de afecto y de amor por el cine en general y por el Gaumont como sala emblemática de la Ciudad. El alcance de la protección es importante, si bien no hubo todavía reales intenciones de venta por parte de sus dueños. Es un proyecto de ley que está hace dos años, y llegó el momento de llevarlo al recinto y sancionarlo”, dijo Mazure a Tiempo Argentino, y agregó que, en caso de que se concrete la venta del inmueble, “el INCAA es un organismo que podría comprarlo para recuperarlo, como ya hemos hecho con otros cines, siendo que el Gaumont es un cine emblemático”.

“Si bien muchos de los cines porteños han sido cerrados o convertidos a otros usos, el Gaumont ha permanecido, desde su apertura en 1912, como un espacio dedicado a la cultura y el esparcimiento ciudadano, siendo testigo de la evolución de la Ciudad”, dijo Cabandié. Asimismo, el legislador agregó que “es sumamente grato favorecer el desarrollo de la cultura a través de nuestra tarea en la Legislatura y también como beneficiarios de las producciones que allí se exhiben”.

Por su parte, Puenzo sostuvo que la sala, transformada en Espacio INCAA desde el año 2003, “es clave en el desarrollo del cine argentino”, por lo que consideró que un cambio “podría hacer desaparecer a los restantes espacios como este que hay en todo el país”. Y Echarri abogó por que “el Gaumont siga funcionando como espacio exclusivo del cine argentino. Es de carácter importantísimo mantener su estructura, porque necesitamos cuidar nuestra cultura”.<

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