El sistema de voto electrónico que hoy tendrá en Resistencia 600 mesas habilitadas representa un avance cualitativo y sustantivo en materia de confiabilidad para desterrar las peores prácticas de una política ya “oxidada”.
La Boleta de Voto Electrónico desarrollada por MSA es un elemento que fusiona en una única pieza de estructura física y lógica, con las virtudes y fortalezas de la tecnología, potenciando el rol de auditoría y sosteniendo los usos y costumbres del sistema tradicional.
En esencia, son simples máquinas impresoras de votos: imprimen el papel y un chip; y utilizan la tecnología para eliminar las debilidades del sistema tradicional como el robo de boletas, el voto-cadena y otro tipo de prácticas, además también de acelerar el escrutinio provisorio.
“Estas máquinas de voto electrónico tienen una diferencia sustancial con las que existen en otras partes del mundo, que son urnas electrónicas”, contrastó ante NORTE Sergio Angelini, CEO de MSA - Magic Software Argentina SA, la empresa de tecnología informática constituida por capitales cien por ciento nacionales, que presta el servicio y alquila las máquinas -en este caso- al gobierno municipal.
Para la empresa, la experiencia de hoy en Resistencia es la segunda en importancia en cuanto a cantidad de equipos suministrados, ya que en Salta instaló el sistema para 1.000 mesas en las recientes elecciones provinciales. Estas 600 máquinas que operarán hoy duplicarán al comicio provincial en el cual se habilitaron 300 mesas con el sistema en varios puntos del Chaco.
Único en el mundo
Dada la innovación y los avances que representa el sistema argentino, las máquinas de voto electrónico son consideradas como una “segunda generación”. Es que permiten poner a disposición del proceso electoral toda la tecnología, pero dejando fuera de las PC los votos, que quedan impresos en las boletas de papel y finalmente guardados en las urnas tradicionales.
Además, el elector puede ver impreso en la boleta el resultado de su voto. Al igual que cada boleta contiene un chip que graba el voto y, al mismo tiempo, lo inutiliza en el equipo para evitar que pueda ser replicado. Es esa una de las bases sobre las que el sistema apoya su confiabilidad como herramienta para evitar fraudes electorales.
“Existe un correlato entre lo impreso y lo grabado en el chip, lo que permite la existencia de un documento físico totalmente disociado de la tecnología de las máquinas, que normalmente es lo que se cuestiona”, resaltó Angelini.
Netamente argentina
Fueron mentes argentinas las que pensaron e implementaron el sistema, complejo en esencia pero práctico para el elector. Fue totalmente desarrollado por la empresa MSA, en Buenos Aires. “Surgió como consecuencia de haber estudiado todos los sistemas de otras partes del mundo y conocer la problemática local de limitaciones por la poca cantidad de gente que conoce el funcionamiento de las máquinas”, fundamentó el ejecutivo.
Y enseguida remarcó las virtudes del sistema que enlaza la tecnología con los usos tradicionales, ya que no es la máquina la que dice qué candidato ganó, sino las urnas de cartón donde están depositados los votos. Por eso precisamente existen múltiples escrutinios hasta llegar al definitivo y comprobar que es correcta la información contenida en los equipos electrónicos.
También la fabricación y montaje del hardware se hace en el país. Cada máquina cuesta más de 2.000 dólares. “Compramos los componentes, las pantallas llegan desde China y las impresoras desde Italia, y se ensamblan en Buenos Aires con mucha tecnología local”, ponderó Angelini.
En ese sentido, aseguró que los Estados son reticentes a realizar una inversión en la compra de las máquinas, ya que tras cada elección sería tecnología que permanecería ociosa. En cambio para la empresa, el costo se amortiza con el alquiler que cobra por cada prestación del servicio.
Experiencias positivas y buenas perspectivas
“Venimos de hacer elecciones en varias provincias, que ya están trabajando con este tipo de tecnología, la más difundida en el país”, repasó Angelini para luego destacar que todas las experiencias fueron positivas.
A la vez aseguró que los electores “quedan sumamente satisfechos” porque les resulta simple el uso del sistema. Es que en las mismas escuelas donde son instaladas las máquinas hay otras dispuestas para que cada votante pruebe antes de efectivizar su voto. “Ningún elector tiene que llegar a votar sin saber cómo funciona”, resaltó el empresario.
Por otra parte, y como balance de la implementación del sistema durante estos cuatro años, aseguró que existen dos cuestiones muy marcadas: la opinión del elector, a quien le resulta una innovación “fantástica” y pide que rápidamente se generalice; y la de los políticos, a quienes esta modalidad obliga a repensar la forma de hacer política ya que no hay más listas sábanas ni uno que “arrastre”. “Los candidatos deben ser buenos en todas las categorías”, subrayó Angelini.
Camino inexorable
Por último, el empresario analizó el escenario nacional y las perspectivas de universalización del voto electrónico. “El camino es inexorable. Demandará varios años porque son necesarias inversiones, hay que fabricar muchas máquinas, la política debe acostumbrarse y en muchos lugares hay que actualizar el marco legal que admita el voto electrónico”, enumeró.
De esta manera estimó que, con los pasos dados, el modelo debería estar generalizado en la próxima década. “En todos los lugares donde fuimos con voto electrónico no conciben otra forma en el futuro que no sea esta”, resaltó Angelini. Por eso aseguró que “el voto electrónico llegó al Chaco para quedarse”.
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