Con el desarrollo de la tecnología, las ciudades se enfrentan a un nuevo problema que es qué hacer con los residuos electrónicos, por eso, algunos municipios de la región están poniendo en marcha planes que prevén la recolección de este tipo de materiales para reciclarlos y deshacerse de aquello que no sirve de forma segura.
Un celular, una PC, una play station, quizás una notebook y un I-pod. ¿Quién no tiene alguno o varios de estos artefactos electrónicos? La realidad es que estos dispositivos están entre nosotros, y tanto, que cuando caen en desuso constituyen un nuevo problema para el medio ambiente: la basura electrónica.
Según se estima, en Argentina cada habitante produce un promedio de entre dos y dos kilos y medio de basura electrónica por año, y desde las organizaciones ambientalistas advierten que el problema más grave es “no tener una infrestructura adecuada para tratar este tipo de residuos”.
En este marco, los municipios de la región no son ajenos a esta problemática y por eso, algunos ya lanzaron programas y charlas que apuntan a encontrar una solución.
Desde la Agencia de Política Ambiental de Almirante Brown aseguraron que desde 2008 se trabaja en la recolección de residuos electrónicos.
“La iniciativa de este proyecto se fue dando cuando hicimos pruebas piloto en puntos móviles del distrito. Vimos la buena respuesta de los vecinos, entonces comenzamos a diagramar algo más amplio. Llevamos pequeños contenedores con gráfica y folletería a algunas escuelas y de esa forma se comenzó a difundir la información”, explicó a Info Región Ricardo Raffetti, encargado del programa “EcoPuntos RAEE”.
Según Raffetti, a iniciativa también la llevaron a los supermercados Carrefour, Changomás, Equi y a algunos centros comunales Claypole y Burzaco.
Según informaron desde la Municipalidad, en el marco del plan se estableció un convenio con Silkers S.A, una planta recicladora ubicada en el Parque Industrial de Quilmes, donde se separan, valoran y recicla la basura electrónica.
“Es importante concientizar a los vecinos porque se calcula que cada habitante argentino produce de 2 a 2,5 kilogramos de basura electrónica por año. Acá (por Brown), hay aproximadamente 600 mil habitantes, eso quiere decir que se genera 1.200.000 kilogramos de basura electrónica anual”, especificó Raffetti.
Desde Lomas de Zamora, el director ambiental, Héctor Corrado, aseguró a este medio que se está estudiando un proyecto, y aclaró que aún no se comenzó con la recolección porque no había destino seguro para los elementos.
“Vimos que en otros distritos, como La Matanza, terminaron la recolección y después no pudieron depositarlos en un lugar de reciclado seguro”, indico el funcionario. “Queremos poner en pie este proyecto, pero no depender del Ceamse. Aspiramos a recuperar lo que se tiene y darle una reutilización de los materiales”, explicó Corrado.
En Esteban Echeverría, en tanto, desde la Secretaría de Medio Ambiente afirmaron que se “está evaluando el tema para poder implementar una campaña a futuro”.
“Ya está establecido el contacto con la empresa Escrap, pero todavía todo está en estudio”, aseguraron.
Dado el escenario, los ambientalistas aseguran que uno de los mayores peligros s no poder eliminar este tipo de residuos de manera segura, por la contaminación que pueden generar.
“Lo que pasa es no hay infraestructura para tratar estos residuos, y esto está directamente vinculado con la contaminación que este tipo de basura ocasiona cuando es desechada sin tratamiento alguno”, señaló a Info Región la encargada de la Campaña de Tóxicos de Greenpeace, Yanina Rullo.
“Muchas veces desde los municipios establecen programas, con todas las buenas intenciones, pero al no existir infraestructura esa basura es acumulada y no se sabe qué hacer”, concluyó.
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