Tras la polémica desatada el miércoles en torno al proyecto que abría las puertas a una eventual regionalización en el tratamiento de los residuos, los bloques políticos estuvieron de acuerdo: aprobaron una prórroga para que Comirsa siga depositando residuos en el ENTRE, pero cerraron la puerta a la posibilidad de que otros municipios hagan lo propio.
Primero: el Departamento Ejecutivo elevó el expediente que (según aseguraban el miércoles) sólo pretendía prorrogar el convenio por el cual Comirsa podrá seguir depositando sus residuos asimilables en el relleno sanitario de San Nicolás, tal como ya lo viene haciendo.
Segundo: pese a esa advertencia del oficialismo, los bloques de oposición se alarmaron ante la existencia de un artículo que dejaba abiertas las puertas del relleno sanitario para que otros municipios de la región depositaran allí sus residuos.
Tercero: el propio oficialismo reconoció que ese artículo entraba en conflicto con la intención del Ejecutivo y anunció que la redacción del proyecto sería reformulada antes de la sesión ordinaria que se celebraba ayer desde las 8:30.
Cuarto y último: el proyecto llegó al Concejo Deliberante elevado por el propio Ejecutivo, entonces ¿cómo podía explicarse la existencia de ese polémico artículo tendiente a la “regionalización”?
Ésa es la pieza que faltaba y ésa es la pregunta que respondió Quinteros en el recinto. Según sostuvo, el proyecto no había sido elaborado por Ejecutivo, que sólo se limitó a elevarlo (naturalmente, esto también significó críticas de parte de los opositores, quienes sugirieron que “el Intendente esté mejor asesorado a la hora de firmar y elevar expedientes al Concejo Deliberante”).
Más allá de esas consideraciones, los concejales de todos bloques se mostraron firmes y de acuerdo en algo: no permitir que el ENTRE reciba residuos generados en otras localidades, con el objeto de no acortar la vida útil del relleno sanitario.
Quinteros
A pedido del radical Eduardo Suárez, el expediente (ya modificado tras la polémica) fue tratado sobre tablas. La primera argumentación estuvo a cargo de Andrés Quinteros, quien de inmediato comentaría que el proyecto había sido presentado por la empresa concesionaria del relleno sanitario (ver «Quinteros: “Acechan las intenciones económicas”»).
Y concluyó con su “fundamentación central”, según lo calificó: “El Partido de San Nicolás tiene una extensión de 65 mil hectáreas. Es uno de los partidos más pequeños del interior bonaerense. San Pedro tiene 127 mil hectáreas y Ramallo tiene 149 mil hectáreas. Son partidos muchísimo más grandes que el partido donde quieren venir a poner sus residuos. Pero, claro, en esto se confabulan dos intereses muy poderosos: por un lado, la necesidad de estos municipios de resolver su conflicto por la basura; y por el otro, la picardía de quienes son concesionarios de esto, que buscan ampliar la unidad de negocio para obtener más ganancias. Como contrapartida de esto, nosotros no podemos resentir la vida útil del relleno sanitario de los nicoleños, porque tenemos muy poco territorio para seleccionar y disponer finalmente de los residuos”.
Opositores
Tras la argumentación de Quinteros, la jefa del bloque de la UCR, Adriana González, se refirió a la incógnita despejada en cuanto al origen del expediente. “Nos deja algún temor en relación a quién está asesorando al Intendente a la hora elevar proyectos a este Concejo Deliberante, porque era muy evidente lo que se pretendía”, señaló la radical, en relación a la posibilidad de que la supuesta intención velada del proyecto no fuese detectada en el Departamento Ejecutivo.
“Otra sorpresa” denunciada por González tiene que ver con el plazo de la concesión para la explotación del relleno sanitario, y adelantó que el bloque de la UCR presentará un proyecto solicitando que Asesoría Legal de la Municipalidad se expida sobre este punto. “Algo raro hay”, aventuró González.
Su compañero de bloque también pidió la palabra. “Aquí se dice que «la empresa acercó un proyecto», pero estamos hablando de un expediente que elevó el Departamento Ejecutivo Municipal, que debiera haber implicado un trabajo, un estudio y una decisión que llevaran al Intendente y el secretario de Gobierno a firmar esto. Más allá de esto, y en vistas de que el proyecto ha sido modificado, vamos a adelantar que estaremos votando afirmativamente”, expresó Suárez.
Desde el bloque justicialista, la voz que fundamentaría el voto fue la de Carlos Mantelli, quien indicó: “Las palabras expresadas por Quinteros me ahorran mucho tiempo de la exposición que pensaba realizar. Coincidimos totalmente, y nos alegran sus expresiones respecto a que éste es también el pensamiento del Ejecutivo Municipal. Los intereses de los vecinos de San Nicolás están por encima de cualquier interés económico de un privado. Con lo que planteaba el proyecto original, poníamos en juego la vida útil del relleno sanitario de nuestra ciudad”.
El proyecto final
Antes de la votación, el radical Suárez solicitó la lectura del nuevo proyecto, al cual además se quitaron los considerandos originales. En concreto, lo votado respondió a lo que los bloques habían acordado pasado el mediodía del miércoles en el marco de la reunión de la comisión de Acuerdos y Labor Legislativa: es decir, sólo la prórroga para Comirsa (sin la posibilidad de que el resto del Partido de Ramallo ni tampoco otros municipios pudieran verter sus residuos en el relleno sanitario de San Nicolás) y también la derogación de la Ordenanza 7419. Se trata de una normativa local sancionada y promulgada en setiembre de 2008, pero que después no fue empleada como herramienta por el Departamento Ejecutivo en los años subsiguientes. El primer artículo de esa ordenanza municipal que ahora quedó sin efecto, establecía: «Facúltase al Departamento Ejecutivo a iniciar los convenios y acuerdos necesarios con los municipios que considere, para la disposición final de los residuos urbanos domiciliarios generados en los mismos en el relleno sanitario de San Nicolás».
El reformulado proyecto fue aprobado por unanimidad.


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