El justicialista Francisco Fortuna se alineó con el discurso de De la Sota y respaldó el proyecto de la Presidenta. Cuestionamiento de legisladores de la oposición.
Buenos Aires. La primera de las normas que anunció la presidenta Cristina Kirchner el jueves en la inauguración de las sesiones ordinarias del Congreso ya llegó a la Cámara de Diputados y se prevé que el kirchnerismo le dará sanción en cuatro o seis semanas.
Se trata de una ley que propone la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y la derogación de artículos clave de la Ley de Convertibilidad de 1991, que le permitirán al Gobierno echar mano a los recursos del Central sin impedimentos ya que se elimina la exigencia de que las reservas de libre disponibilidad sean equivalentes a la cantidad de dinero circulante.
El kirchnerismo tiene mayoría en cada una de las cámaras para aprobar esta medida, pero en la oposición espera dar un duro debate dado que advierten la posibilidad de que el Gobierno deprede todas las reservas, no solo las de libre disponibilidad ya que será el directorio del Banco Central el que de ahora en más definirá hasta qué nivel los bienes de la entidad, es decir sus fondos, son inembargables –para garantizar la base monetaria– y cuántos dólares serán considerados reservas de libre disponibilidad y podrán ser usados para pagar deuda.
Desde 2010, el Gobierno viene echando mano de las reservas de libre disponibilidad del Central. Aunque la oposición intentó frenar la movida, el kirchnerismo logró usar ese año 4.400 millones de dólares para saldar deudas con acreedores externos. En 2011, el Tesoro tomó reservas por 7.500 millones de dólares y este año el Presupuesto 2012 prevé usar 5.670 millones de dólares del Banco.
Pero el problema es que el BCRA ya no tiene reservas de libre disponibilidad porque hay más pesos circulantes (205.500 millones, que equivalen a 47.000 millones de dólares) que divisas extranjeras guardadas como respaldo (hay 46.700 millones de dólares). Por eso ahora se busca correr el límite que define cuántos bienes son necesarios para garantizar la base monetaria y cuántos recursos quedarán a tiro del Gobierno para pagar deudas.
El kirchnerismo, por ahora, prefiere no dar la pelea que se estima que la semana que viene arrancará en la Comisión de Finanzas de Diputados. Ayer, el senador Aníbal Fernández, prefirió destacar la primera parte del proyecto de ley que mandó Cristina y que contiene los cambios a la Carta Orgánica del Central. Básicamente, se le otorga a la entidad una triple tarea de respaldar la base monetaria, preservar la estabilidad financiera y fomentar el desarrollo económico interviniendo en la economía “real” orientando el crédito privado.
Este diario intentó consultar la opinión de los diputados K de Córdoba, pero fue en vano. Se descuenta, de todas maneras, que apoyarán la medida.
La novedad. Pero la novedad la dio el peronista cordobés Francisco Fortuna quien ingresó en la Cámara Baja en 2009 de la mano de Juan Schiaretti y hoy responde al gobernador José Manuel de la Sota. “Vamos a acompañar al Ejecutivo en este proyecto apostando a que el manejo racional de la nueva herramienta legal garantice el valor de nuestra moneda”, dijo. Así, Fortuna se encolumnó con De la Sota, quien busca mantener un buen vínculo con la Casa Rosada.
En tanto, algunos diputados cordobeses de la oposición se mostraron extremadamente preocupados. El radical Oscar Aguad sostuvo que la medida de Cristina “marca el deterioro de la economía argentina porque el Gobierno ahora podrá disponer de casi la totalidad de las reservas, que tienen como fin central resguardar el valor del peso, para pagar deuda o emitir más circulante. Lo que se hace es depredar nuestra moneda y alentar la inflación”, sostuvo.
Su colega de bancada Mario Negri, vicepresidente primero de la Cámara Baja, también se mostró en alerta. “Lo que está claro es que el Gobierno está desesperado por hacerse de más cajas. El punto de la ley de Convertibilidad que se está derogando es el que le garantizaba un respaldo en dólares a la base monetaria, esto es demasiado preocupante”.
El juecista Ernesto Martínez, del Frente Amplio Progresista, también opinó en esta dirección. Incluso se mostró poco convencido de que, como anunció la Presidenta en el recinto, el Banco Central pase a tener un rol de incentivo de la producción. “Suena extraño que se busque transformar el Central, que tiene por misión custodiar el valor del peso en un banco de fomento”, sostuvo.









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