El repudio a la violencia de género llegó a las escuelas

El repudio a la violencia de género llegó a las escuelas
La convocatoria lanzada por el Concejo Deliberante nucleó a 180 chicos y chicas. Un corto realizado por integrantes del programa Nidos ganó el primer premio. Miembros del jurado llamaron a dejar de naturalizar los golpes, insultos y estereotipos de mujer
Unos 180 chicos y chicas tomaron el compromiso, se informaron, trabajaron y realizaron diversas presentaciones en los más diversos formatos. El tema que convocaba era la violencia de género en la segunda edición del Concurso Intercolegial de Derechos Humanos, que promovió el Concejo Deliberante, a través de la iniciativa de la concejal Leticia González.

Hubo cuentos y poesías, dos cortos, presentaciones de imágenes y mensajes, una máscara que sintetizaba estereotipos y violencia simbólica, psicológica y física, dibujos y hasta una historieta que exhibía el ciclo de la violencia: la agresión, el pedido de perdón y la luna de miel.

El primer premio fue para un corto que realizaron jóvenes del Proyecto Nidos del barrio La Herradura –una iniciativa de la Dirección de la Mujer para abordar el embarazo adolescente-, denominado “Antes que sea tarde”. Se destacó que se trató de un trabajo original, guionado, que manifiesta un abanico de temáticas vinculadas a la violencia de género, y destaca situaciones cotidianas que atraviesan las mujeres que sufren maltrato. En particular, se destacó el rol de los varones: por un lado el maltratador que decide buscar ayuda, y por otro lado los amigos que cuestionan su violencia.

Alumnos de la escuela Jorge Luis Borges se llevaron el segundo premio con su trabajo “Pedagogía de la violencia”. El jurado destacó “su enfoque pedagógico y su dinámica” y que haya rescatado la violencia simbólica y mediática, que es la más compleja y difícil de percibir.

El tercer premio lo obtuvo un alumno de la escuela municipal secundaria 104, quien diseñó una suerte de folleto-historieta donde se describe el ciclo de la violencia. Se destacó “su mensaje sintético y su presentación original y didáctica”.

También hubo dos menciones especiales: una fue para una alumna del Borges que elaboró una máscara que mostraba por un lado las figuras estereotipadas de la mujer y por otro, un sector de la cara con moretones e insultos escritos a modo de agresiones. Además su boca estaba cocida. La otra mención se la llevó el corto “Atrapada en la red”, que “rescata distintas formas de discriminación en relación a la violencia y a las personas con capacidades diferentes”.

Del jurado formaron parte el presidente del Concejo, Marcelo Artime; la concejal Leticia González; el secretario de Educación, Néstor Lofrano; la titular de la Dirección de la Mujer, Alejandra Patuto; Yamila Zabala Rodríguez, en representación de Abuelas de Plaza de Mayo; Alba Salinas, presidenta del Centro de Apoyo a la Mujer Maltratada; los periodistas Belén Cano y Daniel Della Torre; y la defensora del pueblo Beatriz Arza.

Al hacer uso de la palabra -en un recinto colmado de jóvenes- Alba Salinas, del CAMM, señaló: “A lo largo de los años hemos logrado hacer visible la violencia y empezar a desnaturalizarla, fundamentalmente la violencia física. Hoy podemos decir que la violencia psicológica también se está desnaturalizando lentamente. Hoy hay mujeres que entienden que el insulto, la humillación, es una forma de violencia y lo denuncian”, destacó.

Mencionó que existen otras formas que siguen invisibles, como la violencia simbólica: “Es la más difícil de detectar porque se trabaja desde aspectos culturales, desde lo educativo, desde los medios de comunicación, y van conformando nuestra subjetividad”.

Si bien destacó algunos avances como la creación de una Oficia de Violencia Doméstica y de un refugio, donde las mujeres pueden concurrir, comprendió que “las políticas públicas del Estado siguen siendo insuficientes”. “Esto se demuestra en las mujeres que no acceden a los recursos estatales por distintas razones, fundamentalmente aquellas que se encuentran en situación de pobreza, que no llegan a la Comisaría de la Mujer, tampoco a nuestra institución, y que siguen en una situación de violencia y total impunidad”, reparó.

La profesional comprendió que es “central” que se aborde el tema desde el ámbito educativo. “Esta temática que debe ser abordada transversalmente por todas las materias”, apuntó.

Habló de transformar la realidad, de pensar una nueva sociedad, que no discrimine. “No es suficiente la ley de violencia, lo que puede hacer la Justicia ante un caso particular. Transformar la realidad significa desarmar un modelo cultural que sigue subordinando a las mujeres. La violencia y la discriminación es una de sus manifestaciones”, aseveró.

Por su parte, el periodista Daniel Della Torre repasó la historia local vinculada a la violencia de género y marcó grandes hechos que marcaron a la ciudad. Dijo que cuando Carlos Monzón asesinó a su mujer, Alicia Muñiz en 1988, “por primera vez, el tema de la violencia de género se visualiza, se expone ante la sociedad como una problemática que ocurría, pero que se tapaba”.

El segundo hito, marcó, comenzó el 1º de julio de 1996, cuando en la ruta 226 apareció asesinada Jaqueline Fernández. “A partir de ese hecho hubo una sucesión de homicidios. Llegamos a tener un conteo de 50 mujeres asesinadas y desaparecidas. Lo curioso es que mientras esto ocurría con cierta espectacularidad, la ciudad permanecía indiferente”, señaló.

También mencionó que tres años atrás, estando en la redacción del diario donde trabaja vio un cable de la agencia EFE, que daba cuenta de una reunión del área de la Mujer de la ONU. “Se daba a conocer un informe que decía que en el mundo había dos ciudades donde había una epidemia de homicidios de mujeres. La primera es Ciudad de Juárez, en México, y la segunda era Mar del Plata”, apuntó.

En contraposición, resaltó la “importancia de que el Estado haya puesto énfasis en trabajar esta problemática”. “Valoro mucho esta época donde estas cosas se visualizan, cuando estos temas ingresan a la escuela”, indicó.

“UN ‘NO’ ROTUNDO”

Artime, a su turno, destacó el trabajo de Leticia González, de Candelaria y Soledad, quienes trabajan con ella, del jurado. “El objetivo es que en todo el proceso de trabajo, pudiéramos expresar un ‘no’ rotundo a la violencia de género”, remarcó.

“La violencia -dijo- no debe ser tomada como algo normal. No tenemos que acostumbrarnos de ninguna manera. No es una cuestión ‘que a veces puede ser’, o ‘estas cosas pasan’. No hay ningún justificativo para que haya episodios de ningún tipo de violencia”.

Leticia González -impulsora del proyecto- se mostró emocionada. “Es para nosotros conmovedor. Que el Concejo Deliberante haya tenido la capacidad de convocar a tantos chicos y docentes, instituciones y escuelas, para nosotros ha sido conmovedor”, sostuvo y anheló: “Ojalá que siga el año que viene”.

“Es un aporte sencillo, simbólico, un aporte a la concientización. Y también es un aporte a la apuesta a futuro que significa trabajar con las escuelas, con grupos comunitarios de jóvenes”, señaló la edil que preside la comisión de Derechos Humanos.

E hizo un aporte: “Lo que falta es que podamos cuidarnos entre todos. Estoy segura que vamos hacia una sociedad mejor, a pesar de todo. Hay una cuestión pendiente: que podamos fomentar mecanismos más comunitarios para cuidarnos”, subrayó la concejal radical.

Artime marcó que “seguramente el año que viene habrá un tercer capítulo de este concurso”. La propuesta está hecha y la apuesta es sumar cada año más participación. Estos jóvenes demostraron sensibilidad, compromiso y trabajo. Se dijo que no hubo sorpresas, porque se cree en la fuerza de la juventud. Lo cierto es que la iniciativa que sembró Leticia González desde el Concejo Deliberante ya dio sus primeros frutos.

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