Repudian reprogramación de un juicio por delitos de lesa humanidad

Repudian reprogramación de un juicio por delitos de lesa humanidad
Varias organizaciones sociales, gremiales y políticas expresaron en la puerta del Juzgado Federal su rechazo a la postergación del comienzo del juicio por los asesinatos de los curas Murias y Longueville, ocurridos en La Rioja durante la dictadura de 1976. Se alegaron problemas de salud en los imputados, pero estos dudan de su veracidad.
Distintas organizaciones sociales se manifestaron en la mañana del martes frente a los Tribunales Federales, a raíz de la postergación del comienzo de la audiencia oral y pública por el asesinato de los sacerdotes Carlos Murias y Gabriel Longueville ocurrida durante la dictadura militar, debido al mal estado de salud de los imputados Benjamín Menendez y Domingo Vera.

El Tribunal Oral en lo Criminal Federal de La Rioja, integrado por el Juez de Cámara José Camilo Quiroga Uriburu (Presidente) y los jueces Subrogantes Carlos Lascano y Jaime Diaz Gavier del Tribunal Oral Federal 1 y 2 de Córdoba respectivamente, pospuso el comienzo del juicio para el próximo 16 de agosto, cuando se había fijado el comienzo de la audiencia para este martes.

El fiscal federal Dario Illanes desconfió de los estudios médicos sobre Vera y pidió pericias con otros profesionales médicos del Hospital Nacional de Clinicas o de la Corte Suprema de Justicia.

Illanes remarcó por Radio Fénix que el informe no tiene una definición “terminante” sobre su estado de salud. En ese sentido citó parte del texto presentado por los forenses donde explican que Vera “está orientado en tiempo y espacio y deambula por sus propios medios”.

Al tiempo que el diputado provincial Délfor Brizuela consideró que “la dilación es ocultar la verdad”, tras la postergación del juicio. Por ese motivo, remarcó que “constantes recursos dilatorios” por parte de los abogados defensores para evitar el inicio del juicio y entendió queeste tipo de cuestión le hacen “daño a la democracia”. “La verdad es positiva para todos”, agregó.

Por su parte, la senadora nacional Teresita Luna dijo que “me parecen muy débiles los argumentos” en referencia a la explicación de los profesionales para suspender el juicio. “Queremos darle la garantía al pueblo de La Rioja que se hará justicia, aunque sea después de 36 años”, agregó.

Según la justicia, el agravamiento de la salud de Domingo Vera en los últimos días y a su internación en una sala de terapia intensiva de un sanatorio privado, determinaron el diferimiento del comienzo del juicio.

Por su parte, el sindicalista docente y titular de la Central de Trabajadores Argentinos de La Rioja (CTA), Rogelio De Leonardi, afirmó que “se quiere proteger a los represores con supuestas enfermedades, para retrasar el juicio por el secuestro y asesinato de Murias y Longueville”.

Según De Leonardi, el policía imputado como represor, Domingo Vera, “fue analizado por el cuerpo forense del Tribunal Superior de La Rioja, donde su sobrino es juez (José Nelson Luna Corzo, miembro del Tribunal Superior), y lo declaran enfermo, para suspender el juicio con total impunidad”.

“No se puede aceptar que se amparen en un cuadro de hipertensión, para suspender un juicio que espera 36 años. Vera está favorecido por el juez Herrera Piedrabuena y por el Gobierno provincial, que no hace nada para esclarecer”, denunció.

La causa

La causa caratulada “Estrella, Luis Fernando y otros Homicidio Calificado Reiterado, Privación Ilegítima de la Libertad seguida de muerte y Tormentos” en perjuicio de los sacerdotes Carlos de Dios Murias y Gabiel Longueville, tiene por acusados además de el ex Comodoro Luis Estrella, al ex titular del Tercer Cuerpo de Ejército, Luciano Benjamín Menendez y el ex comisario de la policia, Domingo Vera, este último en libertad.

Los hechos ocurrieron el 18 de julio de 1976 cuando un grupo de hombres, supuestamente pertenecientes a la policia provincial, buscaron a los sacerdotes, quienes pertenecían a la orden del ex obispo Enrique Angelelli, en el lugar de residencia y posteriormente en las afueras de la ciudad de Chamical, donde los asesinaron de varios disparos.

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