Los republicanos lanzan su fórmula para vencer a Obama

Los republicanos lanzan su fórmula para vencer a Obama
El martes se inicia la convención partidaria que consagrará a Romney como candidato.
La lucha por la liberación sexual comenzó en Estados Unidos en la década del 60. Pero la Guerra Cultural que desencadenó todavía no ha concluido. El ex gobernador de Massachussetts, Mitt Romney, llega a la Convención Republicana –que oficializará su candidatura a la presidencia– en medio de duros enfrentamientos por el tema del aborto. Esta vez, los cruces no son sólo entre demócratas y republicanos. También tienen lugar en el seno de su propio partido y se han transformado en un buen indicador de la división que existe entre la derecha ultraconservadora y el Tea Party por un lado y el sector más moderado, por el otro.

En ese marco, el gran desafío para Romney durante la convención que comienza el martes en Tampa, Florida –luego de que se pospuso un día por el huracán Isaac–, es demostrar que está en condiciones de liderar a las dos alas del partido , sin que los extremistas lo manejen a él y así perder el voto de los independientes. La tarea no será fácil.

En efecto, consciente que la base conservadora le tenía poca confianza por ser mormón, durante la internas de su partido Romney comenzó a radicalizarse. Si bien antes apoyaba el aborto, el control de la venta de armas, una reforma del sistema parecida a la de Obama, un sistema migratorio más flexible y varios programas sociales, ahora se opone a todo eso. Hasta el momento Romney logró esconder todos esos giros detrás de la crítica a la economía estadounidense. Eso permitió unificar a su partido.

De hecho, Romney eligió como compañero de fórmula al ultraconservador Paul Ryan por sus duras posiciones sobre el tema fiscal. “Paul Ryan es el Jack Kemp de su generación”, dijo a Clarín el estratega republicano Ed Rollins. Kemp fue el arquitecto del recorte impositivo de Ronald Reagan. “Yo creo que fue una buena elección. Le ha dado un nuevo impulso a la base del partido de la misma manera que lo hizo Sarah Palin hace cuatro años. Pero la diferencia es que Ryan es inteligente .” Lo que nadie pudo pronosticar hasta ese momento es la manera en que el diputado republicano, Todd Akin, iba a cambiar la dinámica de la campaña electoral esta semana con sus declaraciones antiabortistas. Al decir que hay violaciones que son legítimas y que no provocan embarazos, Akin colocó al aborto en el centro del debate político y dejó al descubierto las contradicciones de Romney. Peor aún, cuando rechazó el pedido de renuncia, Akin mostró la rebeldía de los sectores más conservadores y dejó flotando la idea de que Romney no puede controlarlos.

El problema que tiene Romney es que su propio candidato a vice, Paul Ryan, votó junto a Akin por las leyes antiaborto más radicales, lo que permitió a los demócratas decir que la fórmula presidencial republicana le ha declarado la guerra a la mujeres, un sector determinante para ganar elecciones.

“Estoy seguro de que durante la convención Romney volverá a centrar el debate sobre lo económico porque es lo que a la gente le importa”, dijo Ed Rollins. “La elección será muy pareja porque sólo queda un 5% de indecisos”.

“Mucho dependerá de los debates presidenciales”, dijo por su lado un operador demócrata. “Ahí, Romney va a tener que explicar sus flips flops (cambios de posiciones). Obama no lo va a dejar escapar.” Romney saldrá de la Convención fortalecido. Todos los candidatos logran un gran impulso al ser nominados formalmente por sus respectivos partidos. Esta vez, sin embargo, el impulso no le durará mucho ya que sólo cuatro días después comenzará la Convención Demócrata que oficializará la candidatura de Barack Obama como candidato.

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