Las autoridades de la petrolera, encabezadas por Antonio Brufau, realizaron una reunión de directorio a pedido del gobierno argentino, que había manifestado su preocupación ante posibles cambios accionarios en la firma.
Repsol ratificó el plan de inversión en la Argentina. Crédito foto: Télam
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YPF SA informó que en la reunión de directorio mantenida este viernes, las autoridades de Repsol ratificaron los planes de inversión en el país comprendidos en el período 2010-2019 y descartaron cualquier modificación en los proyectos que tienen para su filial en la Argentina.
El Estado argentino, por medio de su representante en el directorio de YPF, notificó que monitoreará cualquier modificación que se produzca en Repsol y que pueda generar algún tipo de impacto o variación en los planes de inversión o producción tanto como algún otro tipo de cambio en YPF.
Un comunicado enviado por la empresa se señaló asimismo que el Estado "hizo reserva de ejercicio de uso de la acción de oro" en la compañía y solicitó "ser informado en tiempo y forma de cualquier circunstancia que pueda implicar una modificación en el actual funcionamiento de la empresa".
De la reunión realizada en la sede que YPF tiene en Puerto Madero, y que se extendió durante una hora, participaron todos los miembros del directorio de YPF, entre los que se cuenta el presidente ejecutivo de Repsol, Antonio Brufau, y el director en representación del Estado argentino, Roberto Baratta, quien había solicitado la reunión.
Baratta, subsecretario de Coordinación del Ministerio de Planificación Federal solicitó que la empresa Repsol garantice formalmente" la continuidad del plan de inversiones 2010-2019, durante la reunión extraordinaria.
“Solicitamos a Repsol que nos garanticen formalmente la continuidad del plan de inversiones 2010-2019 de YPF, dado el rol estratégico que tiene la compañía en el sector energético de nuestro país, y que nos informen en tiempo y forma acerca de cualquier modificación en el funcionamiento e integración de la empresa”, señaló Baratta.
El funcionario enfatizó además, que en la reunión "hicimos reserva de ejercicio de uso de la acción de oro que el Estado Nacional posee" en YPF y que van "a analizar detalladamente toda la información que nos brindaron”.
El encuentro fue solicitado por el Gobierno la semana pasada haciendo uso de sus facultades de contralor de las empresas proveedoras de energía y considerando que el Estado tiene una participación accionaria. Repsol sigue teniendo el 57% de YPF, la principal petrolera argentina. Otro 25,46% está en manos del grupo local Eskenazi y el resto, en la Bolsa.
Puja por las acciones y las inversiones
El Estado argentino, a través del Ministerio de Economía, es titular de apenas mil de las 393,3 millones de acciones de YPF, pero tiene derecho a participar de las decisiones del directorio y poder de veto desde la privatización de la compañía, en 1999.
"Esperamos que no se produzca ningún cambio institucional en la empresa y, si lo hubiera, tenemos el poder de veto", advirtió el pasado viernes el ministro de Planificación, Julio de Vido.
El manejo ejecutivo de YPF está en manos de la familia argentina Eskenazi, dueños del grupo Petersen, titular del 25,46% de la productora de hidrocarburos.
Sacyr y Pemex anunciaron el 29 de agosto su intención de unir fuerzas en Repsol-YPF mediante una operación por la cual Pemex compró un 5% más de la petrolera el pasado 2 de septiembre, haciéndose con un 9,8% del capital y unificando su voto con Sacyr Vallehermoso para conseguir el control de casi el 30% de la compañía hispano argentina.
Pemex y Sacyr atacaron de forma velada la gestión afirmando que la cotización de la compañía no reflejaba el verdadero valor de la empresa.
El presidente de Sacyr, Luis del Rivero, y los gestores de la petrolera, principalmente el presidente de la sociedad, Antonio Brufau, han mantenido enfrentamientos en el pasado por la gestión de la sociedad y el volumen de los dividendos.
Sacyr y Pemex dijeron en su acuerdo de accionistas que van a pedir el nombramiento de un consejero delegado en Repsol-YPF, un movimiento que de facto limitaría el poder del actual presidente Brufau.


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