La petrolera Repsol presentó ayer una demanda contra el Estado argentino en tribunales internacionales por la expropiación de la mayoría de su participación societaria en YPF, por cuyo paquete accionario se dispone a reclamar el pago compensatorio de unos 10 mil millones de dólares.
El entablamiento de esa demanda fue interpuesta ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), que depende del Banco Mundial, fundamentando el reclamo en que la actuación del Gobierno argentino vulneró el Tratado de Promoción y Protección de Inversiones.
El entablamiento de la demanda evidencia el lado flaco de que la determinación del monto reclamado en el juicio interpuesto ante el CIADI carece de toda precisión específica porque todavía deben evaluarse los pasivos y activos que deberán considerarse entre las partes.
A partir de la instancia de “ruido judicial” que Repsol lanzó ahora se abriría una instancia de seis meses para que la Argentina y Repsol negocien un posible acuerdo antes de que el CIADI haga conocer su posición.
El Gobierno argentino anunció que el valor de la expropiación del 51% del capital social que estaba en propiedad de La Caixa, Sacyr, Pemex y otros inversionistas será determinado por el Tribunal de Tasaciones de la Nación, que como es lógico aún no se expidió.
Con su notificación, Repsol dio comienzo formal al proceso de acciones legales que puede tener un final incierto para la petrolera española por el desmanejo, desaprensión ambiental y acentuado carácter financiero con que se manejo una empresa productiva (YPF) cuya desfavorable evolución hacía presumir su extinción como petrolera.
En esa actividad minera siempre argumentan que toda compañía que se vuelca a pagar fuertes dividendos pone en riesgo su futuro petrolero.
Si bien en Repsol esgrimen que la Argentina violó el Tratado de Promoción y Protección de Inversiones también no es menos valedero suponer que el incierto manejo de YPF hacía presumir para la Argentina un grave riesgo de colapso energético con capacidad de incidir sobre todo el conjunto de la actividad petrolera nacional.
A diferencia de otros juicios entablados en el CIADI el de YPF no se trata de una empresa de servicios sino de una compañía productiva que se desenvuelve en una actividad desregulada desde 1991.
Para Galuccio incrementar la productividad de YPF es clave
El gerente general de YPF, Miguel Galuccio, afirmó ayer durante el transcurso de una visita de trabajo realizada a la refinería La Plata que "el incremento de la productividad es clave".
En su discurso al personal Galuccio destacó ayer a los trabajadores y técnicos que "es importante para mí estar acá (en La Plata) porque ustedes refinan en este complejo la mitad del crudo de YPF. Tienen una gran relevancia y necesito contar con ustedes" para el desarrollo de su gestión al frente de esa petroelra. Además, hizo hincapíe en la necesidad de formar más operarios y técnicos que acompañen el crecimiento de la compañía.
Base del principal centro refinador del país que tiene aptitud de procesar un millón de metros cúbicos de crudo por mes llevó a que Galuccio ratificara el objetivo de “maximizar” la producción de esa instalación.
En refuerzo de ese objetivo anticipó que por las obras de inversión que están en marcha en distintas líneas de procesamiento, en poco tiempo la refinería de La Plata estará en condiciones de volcar al mercado interno más de 600 millones de litros de naftas de alta calidad, volumen equivalente a una producción adicional de 600.000 metros cúbicos en el año. Con una elaboración de naftas en YPF que oscila en 1.800.000 metros cúbicos al año sobre casi 6.000.000 de metros cúbicos que se consumen en todo el país, las obras que YPF tiene en marcha en La Plata representará un incremento del 30% en su elaboración de naftas. Otro aspecto de importancia concierne a que La Plata estará en pocos meses en condiciones de aportar otro millón de metros cúbicos anuales de gasoil.

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