“La represa de Garabí es una máquina de robar”, dijo Ríos

El ambientalista Roberto Ríos se expresó en estos términos sobre el controvertido proyecto hidroeléctrico que está siendo impulsado por el gobierno nacional y el provincial. Ríos desestimó los argumentos del gobernador Closs sobre la falta de energía y explicó que, por los costos y las obras complementarias, en cualquier parte del mundo, las represas son proyectos que se prestan a la adulteración de presupuestos, que además son multimillonarios
(Posadas) El ambientalista Ríos brindó una extensa entrevista al canal Misiones Cuatro en el que criticó fuertemente los argumentos del gobernador de la provincia Maurice Closs, quien defendió ayer el proyecto de construcción de la represa de Garabí. Ríos fue terminante declarando que existe un lobby muy fuerte por este proyecto debido a su costo multimillonario y la posibilidad de adulterar presupuestos. Además Ríos apuntó a que la represa de Garabí no está pensada para generar energía para la provincia, sino que al contrario está planificada para beneficiar a los habitantes del conourbano bonaerense y del Brasil. En este sentido agregó que “acá tenemos un gobernador es un gerente de los intereses del Brasil, aparte de sus intereses personales. Pensemos nomás en la cantidad de gasoil que va a consumir la construcción de la represa y quién va a abastecer ese gasoil. Porque la empresa del gobernador (Petrovalle) es el abastecedor oficial de la provincia”, disparó.

Ríos dijo que es “absolutamente falso” que la represa venga a solucionar problemas energéticos en la provincia, pues está pensada para abaratar los costos de energía en la población del conourbano bonaerense, que es la mayor aportante de votos en elecciones nacionales.

Para el ambientalista, en base a su experiencia de 30 años de lucha contra las represas, estos emprendimientos, aparte del desastre ambiental que generan, son “máquinas de robar”. “Hay un poderoso lobby a favor de la construcción porque la represa es una máquina de robar, hay que decirlo con todas las letras. Se hace un gigantesco negocio con las obras complementarias, con la sobrefacturación, donde participan un montón de grandes empresas. Se solicitan préstamos al Banco Mundial, que algunos de ellos, como en el caso de Yacyretá, no salieron de Washington pero si pasaron a nuestra deuda externa”, advirtió el ambientalista.

“De modo que las coimas que se manejan ahí son de entre 20 y 100 millones de dólares. Las represas son una máquina de corrupción y esto es así, aquí, en Suiza o en la China. En cualquier parte del mundo son tremendamente peligrosas por el endeudamiento que provocan al país además del daño ambiental. Pero el endeudamiento es por la corrupción”, comentó Ríos, quien a modo de ejemplo, se refirió a un hecho ocurrido en Yacyretá.

“Cuando denunciamos una fisura en Yacyretá, una de las cosas que fuimos a descubrir es que el tipo de cemento utilizado era justamente el menos indicado para hacer cemento sumergido. Pero cuánto habrá costado una bolsa de cemento ahí, no quiero ni pensar. La obra pública genera una corrupción inmensa, inclusive si hay muchos damnificados es mejor porque se construyen casas que cuestan 5 mil y se facturan 50 mil dólares. Es una cadena inmensa (de corrupción)”, advirtió.

Por otra parte, Ríos explicó que existen otras formas de aprovechar la energía hídrica sin construir represas que generan impacto ambiental, relocalización de poblaciones y masivas obras complementarias. “Por eso propusimos la instalación de turbina hidrocinéticas que van en el fondo del río. Pesan unas 1500 toneladas, pero también se pueden cambiar de lugar. Por 5600 millones de dólares se podría estar haciendo una central (subfluvial) bastante mayor que la de Garabí, porque esa planta está proyectada para generar 2200 megavatios y podríamos estar produciendo 3500 megavatios por ese presupuesto.”

De todas maneras, Ríos apuntó que “lo que no tenemos son obras de distribución, líneas de transporte y transformadores de energía. Tenemos un déficit enorme en la distribución de energía”, destacó.

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