Reposo: un aliado del vicepresidente y soldado fiel del kirchnerismo

Daniel Reposo, el elegido de la presidenta Cristina Kirchner como flamante candidato a procurador general de la Nación, se definía de esa particular manera en su perfil de las redes sociales.

Faltaron, a criterio de quienes lo conocen de cerca, otros calificativos que lo retratan de manera cabal: Reposo es, a sus 46 años, un eficiente soldado y militante leal del proyecto kirchnerista y de varios de sus dirigentes más polémicos. Por ejemplo, es amigo del poderoso secretario de Comercio Guillermo Moreno, y, sobre todo, del vicepresidente Amado Boudou, a quien acompañó en distintas funciones públicas.

Precisamente por sus trabajos anteriores, Reposo aparece nítidamente ligado al vicepresidente, cuyo abierto conflicto con Esteban Righi le allanó ayer la puerta para llegar a ser, si el Senado lo aprueba, el próximo jefe de los fiscales de la Nación.

Llegado de la localidad bonaerense de Punta Indio, donde cursó sus estudios secundarios, y luego de recibirse de abogado en la Universidad de Buenos Aires, Reposo comenzó a trabajar en 1986 en la entonces Sindicatura General de Empresas Pública, convertida en la Sindicatura General de la Nación (Sigen) luego de la reforma constitucional de 1994.

En diciembre de 2007, Reposo pasó a trabajar como gerente de Prestaciones de la Anses, de la que Boudou era titular antes de llegar al Ministerio de Economía. También siguió a su amigo al Ministerio de Hacienda, donde se desempeñó entre junio y noviembre de 2009 como titular de la Unidad de Auditoría Interna del Ministerio de Economía. Desde ese puesto, Reposo avaló la compra de 19 autos de alta gama que hizo Boudou, sin licitación, en Economía.

A fines de 2009, el funcionario cambió de trabajo por tercera vez en menos de 12 meses: fue designado al frente de la Sigen luego de un paréntesis de dos años y en reemplazo de Carlos Pacios, quien fue echado de su cargo por negarse a incrementar las auditorías internas sobre la empresa Papel Prensa. Allí, el obediente Reposo comenzó a dar renovadas muestras de lealtad al Gobierno. En agosto de 2010, acompañó a un Guillermo Moreno que llegaba, con guantes de box y casco incluidos, a una reunión del directorio de Papel Prensa. Reposo, aquel día, se dedicó a apagar las luces de la sala y a tapar las cámaras de TV mientras Moreno increpaba a los presentes. Un mes antes, hubo intercambio de golpes con José María Soaje Pinto, abogado del gerente de Finanzas de Papel Prensa, Daniel Aguirre. Por esto Reposo fue denunciado penalmente por los accionistas privados de Papel Prensa. Hoy sigue siendo síndico titular en esa empresa.

Además de su veta combativa, Reposo se dedicó durante su gestión en la Sigen a acumular recriminaciones por parte de dirigentes opositores interesados en investigar al Gobierno. El titular de la Auditoría General de la Nación, Leandro Despouy, le reclamó en distintas oportunidades por no haber entregado a la AGN más de 300 expedientes vinculados con auditorías realizadas al Gobierno durante 2009. Entonces, Reposo prometió a Despouy remitir la información correspondiente y cumplió sólo en parte. En 2010, por orden de Reposo, la página de Internet de la Sigen dejó de publicar los informes de control del Poder Ejecutivo, que eran de acceso público.

Efusivo defensor del kirchnerismo, Reposo obtuvo ayer otro renovado premio por su inocultable fidelidad oficialista..

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