Un reparto muy anticipado

Las encuestas no fueron justamente las grandes ganadoras en las elecciones porteñas, pero pretenden serlo en las bonaerenses. No está mal que el oficialismo provincial exponga los datos de Poliarquía, la consultora que suele tener mayor índice de eficacia.
El 53 por ciento de intención de voto para Daniel Scioli, y la ampliación de la ventaja a más de 30 puntos sobre Francisco De Narváez, parece ser una señal polisémicas, en medio de un debate provincial donde se quiere imponer también la teoría del “hecho consumado”.

Más allá de la baja del poder anticipatorio de las encuestadoras, vale la pena sacar algunas breves conclusiones.

La medición se realizó después de la conformación de listas, y, específicamente, después de la incorporación del resistido Gabriel Mariotto como candidato a vicegobernador. Parecía que todo iba camino a configurar un efecto similar en la opinión pública que el de las “candidaturas testimoniales”. Sin embargo, ocurrió todo lo contrario.

Otra probable significación puede surgir de la inexistencia de candidatos alternativos con gestión. Salvo un ex gobernador y ex Presidente de la Nación, no se visualizan candidatos que, al menos, hayan pasado por una intendencia municipal. Esto fortalecería a un Scioli que ya tiene cuatro años de mandato para someter a plebiscito.

En tanto, la interpretación más tenebrosa puede surgir de un panorama de apoyo del electorado independiente que, a su vez, no adhiera a la reelección de Cristina. Cómo si fuera un voto protesta encubierto. Algo similar a un fenómeno que describieron en Capital, pero al revés. Esto es, la expresión de cierto sector antikirchnerista que no comulga con De Narváez y se deja seducir por una supuesta amplitud de Scioli que permite contener a todos en su barco.

Sin recordar el pasado deportivo y de motonauta del actual mandatario provincial, se vuelve a imponer el lenguaje figurado. Ciertos sectores del oficialismo provincial ven al gobernador al mando de una embarcación con un motor fuerte, que lo puede llevar al éxito electoral, pero de casco no proporcional a esa potencia. Esto no apunta tanto a una potencial falta de gobernabilidad, sino a la contención que pueda practicar Scioli respecto de varios sectores que él respeta, pero que son antipáticos para la Casa Rosada.

Se establece entonces un clima de festejo de triunfo anticipado. Además, la generación de vacantes en varios ministerios, permitió un clima deliberativo y competitivo por la cobertura de esos cargos.

Por caso, esta agencia anticipó la casi segura designación de la especialista en ciencias de la Educación, Silvina Gvirtiz como sucesora de Oporto y que podría contar con participación de gran parte de técnicos de la Agrupación La Cámpora.

También se habla del Diputado Provincial Tomas Hoggan para otro Ministerio en lugares muy encumbrados, como una ratificación del criterio de fijar prioridades para aquellos que detenten poder territorial. En el caso del nombrado, tiene cerca de ocho años como referente del oficialismo en Miramar, destronando del lugar a un radicalismo que era hegemónicamente histórico.

Suenan muchos más nombres. Y las dudas también persisten en los criterios para respetar los pequeños territorios que han colonizado ciertas corrientes políticas.

Por ejemplo, para el caso de la cartera de Asuntos Agrarios, su actual ministro Ariel Franetovich, se postula para un cargo de legislador. Su deseo y el del referente máximo Florencio Randazzo, es dejar la vacante para otro sucesor del mismo espacio, uno de los que resultó más victorioso en el cierre de listas junto a la Agrupación La Cámpora.

Pero más allá de las encuestas y del festivo clima en el oficialismo provincial, hará falta el soporte territorial para apuntalar el sueño de la reelección. El 14 de agosto y el 23 de octubre serán votos concretos los que se depositen en las urnas y no planillas con encuestas.

Sin soporte territorial de oficialismos locales, puede esmerilarse la cuota de credibilidad necesaria en los barrios para que en ciertos sectores urbanos la motivación se concrete en el sufragio.

Acá cobran mucho valor los punteros zonales, aquellos delegados del poder político que sirven de orientadores acerca de cómo traducir apoyos populares hacia algunas figuras, a veces ignotas en la práctica política.

Muchas veces no se sabe cómo la tecnología de avanzada puede darse la mano con las prácticas y rituales tradicionales de la política. Pero lo cierto es que se ha observado en algunas redes de Internet ciertos movimientos de opinión a favor del corte de boleta en beneficio de Daniel Scioli y en detrimento de Cristina Fernández.

Algún referente está operando esa iniciativa. Muchos ven como sospechoso de ese plan a Eduardo Duhalde y otros señalan a los heridos que arrojó el cierre de las listas.

Sea como fuera que se está ideando esta operación, es posible que todo se vaya descubriendo en las vísperas de las primarias, donde muchos líderes y dirigentes se juegan una de sus últimas posibilidades de derrotar al oficialismo nacional.

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