Ni la Unión Cívica Radical ni la Municipalidad de General Pueyrredón, tuvieron gestos humanitarios que merecieron dos personas que murieron trágicamente, en hechos de distinta naturaleza. La UCR que preside el doctor Luis Rech no se manifestó públicamente, por el asesinato del presidente de la Unión Cívica Radical de Zárate, Sergio Formigoni.
En el otro trágico hecho, el del empleado municipal Hugo Pérez, de acuerdo a lo sucedido, no resultó procedente poner en marcha un corso en el mismo momento en el que la policía judicial, entregaba tras la autopsia, el cuerpo de Pérez a sus familiares, para su velatorio y sepelio. El operario de Alumbrado Público, murió por causas que se investigan, mientras trabajaba en la colocación de guirnaldas de iluminación en Luro y Dorrego, donde se iba a desarrollar el corso.
Las dolorosas circunstancias de una muerte, producida como consecuencia de una labor directamente relacionada con el festejo, hubiera merecido el recato de las autoridades de la ciudad. Tal vez se deba a una subversión en la escala de valores, donde predominan las razones políticas.


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