La renuncia de Taiana abre dudas por el monitoreo previsto en Botnia

Parte de la delegación argentina en la CARU se fue con el canciller; inquietud oficial
Héctor Timerman desembarca al frente de la Cancillería con un problema de gestión muy caliente. Una serie de renuncias abrieron una fuerte incertidumbre sobre el trabajo que deberá liderar la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU), organismo que debe alumbrar en los próximos 50 días el plan de monitoreo conjunto del cauce de agua compartido, ordenado por la Corte Internacional de La Haya y de cuyos resultados depende que regrese o no el corte de ruta de los asambleístas de Gualeguaychú.

Rodolfo Ojea Quintana y Hernán Orduna, cabezas de la delegación argentina ante el organismo, presentaron su dimisión en sintonía con Jorge Taiana.

Según supo LA NACION de altas fuentes oficiales y diplomáticas, el primero en hacerlo fue Ojea Quintana, quien además era el número dos de la Cancillería (ocupaba la secretaría de Coordinación y Cooperación Internacional). Orduna, presidente de la delegación argentina en la CARU, también puso a disposición su cargo, pues responde políticamente a Ojea Quintana. Timerman aún debe tomar una determinación respecto de éste.

Los dos funcionarios eran los negociadores políticos de la Argentina con la contraparte uruguaya en la entidad para lograr que el vecino país acepte que el control ambiental incluya la toma de muestras en el interior de la pastera UPM (ex Botnia).

La CARU está integrada por diez delegados, cinco por cada país parte. La presidencia y la vicepresidencia es ejercida, por períodos anuales y en forma alternada, por los presidentes de la delegación de cada país. Este año, preside la comisión el uruguayo Eugenio Lorenzo.

"Es un problema para Timerman. Ahora tiene que encontrar alguien con capacidad para que pueda discutir con la delegación uruguaya, que tiene posiciones muy duras, y que logre los objetivos del monitoreo en el tiempo que pidieron los presidentes y con la presión de los ambientalistas", dijo a LA NACION un diplomático que integró el organismo.

Cristina Kirchner y José Mujica instruyeron en Anchorena a sus respectivas delegaciones ante la CARU para que acordaran allí los términos y criterios para la puesta en marcha de ambos planes. Además, los mandatarios convinieron volver a reunirse en el plazo de 60 días en Buenos Aires.

La delegación argentina tiene por misión insistir en la propuesta de montar en UPM un sistema de vigilancia ambiental que tome muestras donde el caño maestro de la pastera vuelca sus efluentes al río (la papelera tiene un solo caño que desagota en el cauce, a profundidad), y controle las emanaciones con sensores en su chimenea.

La CARU sólo este año se reunió seis veces. En rigor, por mandato estatutario, se tiene que reunir todos los meses y eso viene haciendo desde septiembre 2006, cuando solamente se llevaron a cabo cuatro reuniones.

Los restantes tres miembros del organismo por parte de la Argentina son técnicos. Se trata de Héctor Rodríguez, Horacio Melo y Héctor Retamal. Deberán trabajar con Gualeguaychú como cuenta regresiva.

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