La renuncia no fue voluntaria sino pedida por el intendente Francico Durañona a quien reportó trabajo y fidelidad desde que aquel llegó a Areco con objetivos políticos claros.
Es que tras la renuncias del equipo de Promoción Social y Salud que encabezaba el doctor Juan Riera y secundaban sus colegas Juan Cruz Di Carlo y Marcelo Vigil, de los más funcionales al pensamiento político del intendente y la posterior de Cristian Severino, titular del área de Hacienda, siguen ahora la de la Directora de Inspección General señora Mónica Domínguez y de, vaya sorpresa, la de la Secretaria de Gobierno, devenida en concejal durante un corto período reciente por mandato de 2009, doctora María Marta Barrera, quizás una de las más fieles a Durañona desde hace ya años cuando aquel llegó a Areco.
Si bien se sabe que en este como en los restantes casos nadie manifiesta la verdad absoluta de los motivos de las renuncias, en estos dos últimos casos se sabe que fueron concretadas a pedido de Francisco Durañona lo que significa una manera poco sutil de desautorizar los trabajos, las funciones o los comportamientos de los renunciantes.
Pocos se habrán sorprendido por el caso Domínguez ya que , desde un principio, muchos dudaron que estuviera a la altura de las necesidades y funciones tan complicadas que abarca Inspección General proviniendo de una oficina de emisión de registros de conductor, mas si causó asombro lo de la doctora Barrera que fue siempre quien fue al frente en cuanto conflicto o situación se produjera tanto en el Ejecutivo, cuanto en el Deliberante aunque no siempre con la cintura política necesaria para “hacer política” que es la manera de buscar acuerdos y no confrontar permanentemente con ciertos arrestos vehementes que la pusieron en el ojo de la tormenta.
Así las cosas se pensaba que, tal cual lo hizo Riera, Barrera volvería a la banca de concejal que aún le corresponde, pero parece- según versiones de buenas fuentes-, no lo haría, mostrando coherencia dado que fue dada de baja y ocupar ese escaño la pondría, seguramente, en situación al menos molesta; es decir retirada pero con dignidad.
Ambas últimas caídas se producen alrededor del área en las que funciona o funcionaba el doctor Martín Lobos- antes sub secretario de Gobierno, ahora secretario de Seguridad- y que sea justamente una agente llegada a su órbita, Georgina Di Prinzio-, quien reemplace a Domínguez.
La historia continuará pero, aún considerando que al intendente le asiste derecho de disponer sobre nombramientos y reemplazos, ya son demasiados los cambios- inducidos, forzados o voluntarios-, que sufre su gabinete.

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