Rebekah Brooks, ex directora de News of the World y mano derecha de Rupert Murdoch, fue detenida ayer por un caso de escuchas telefónicas que ha manchado a la policía y la política británica, además de remecer al magnate de un imperio mediático global.
Brooks renunció el viernes a su jefatura en News International, la unidad británica de News Corp de Murdoch, pero ha declarado que no estaba al tanto de las acusaciones de que el News of the World pinchó miles de teléfonos, entre ellos el de una adolescente asesinada.
Las revelaciones remecieron al público y elevaron los temores, no sólo por las prácticas mediáticas o éticas, sino sobre la influencia de Murdoch sobre sucesivos líderes británicos y las acusaciones de una relación cercana entre algunos de sus periodistas y la policía.
En uno de los coletazos del escándalo, el jefe de la policía británica, el comisario Paul Stephenson, renunció ayer en medio de sospechas en torno al rol de la policía en el caso.
En un comunicado que leyó ante la televisión británica, Stephenson dijo que no conocía la magnitud de las pinchaduras telefónicas llevadas a cabo por el ahora desaparecido diario News of the World.
La policía británica ha sido criticada tras ser acusada de aceptar dinero del News of the World y de otros diarios, y de no hacer nada para investigar las escuchas telefónicas.
Con políticos de Australia a Estados Unidos exigiendo saber si han ocurrido abusos similares en lugares donde hay empresas mediáticas de Murdoch, el empresario de 80 años se ha visto obligado una postura defensiva y la posición de su hijo James como heredero aparente ha sido puesta en duda.
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