Renunció el director del hospital de El Calafate

Renunció el director del hospital de El Calafate
El médico Marcelo Bravo renunció al cargo apabullado por las fracturas internas que dejó el conflicto, la falta de apoyo del Ministerio y la crisis económica. Podrían existir otros alejamientos.
Entendiendo que hay falta de apoyo para su gestión desde la esfera provincial, y cansado de una falta de definición desde el Ministerio, renunció el director del hospital de El Calafate, Marcelo Bravo.

A principios de mayo, planteos de diferentes sectores del hospital “José Formenti” confluyeron en un particular reclamo que apadrinó la Asociación de Trabajadores de la Salud (ATSA).

Los trabajadores llenaron el hospital de pancartas y carteles con leyendas que contenían diferentes acusaciones hacia el director Marcelo Bravo, el director asociado Raúl Lasala y la administradora Rocío Campos.

Las acusaciones fueron desde el abuso de autoridad hasta el mal manejo de fondos y la denuncia de espionaje al personal porque la Dirección había dispuesto la instalación de cámaras de seguridad.

El paro con movilización y quema de cubiertas frente al nosocomio generó el viaje del ministro de Salud Daniel Peralta y su equipo.

Los funcionarios permanecieron varios días en la villa turística reuniéndose con los empleados de los diferentes sectores. Se ordenaron dos sumarios administrativos según declaró el ministro Daniel Peralta semanas atrás a este diario, adelantando que el resultado se conocería recién en meses.

En el medio desde el Ministerio se había anunciado a dirigentes de ATSA el pedido de renuncia del director asociado Raúl Lasala, uno de los pedidos de los empleados. Pero en 24 horas todo volvió a foja cero. “Ustedes no se mueven de ahí”, comentó en su momento una fuente hospitalaria sobre el llamado telefónico que llegó desde la Casa de Gobierno de Buenos Aires.

Provincia logró descomprimir el conflicto. En pocas semanas el hospital volvió a la normalidad pero con fracturas en las relaciones internas entre conductores y conducidos.

Causas

El pedido de renuncia a los directivos siguió latente en algunos sectores, pero personalmente desde el Ministerio solicitaron que no dejaran sus cargos, ya que estaban más que conformes con la gestión.

Pero en el último mes, desde la Dirección del hospital planteaban la disconformidad por la indefinición de los sumarios, el pedido que se mantuviera en el cargo, y al mismo tiempo la falta de apoyo por parte de las autoridades provinciales.

En las últimas semanas, se sumaron problemas originados en la falta de fondos económicos. El hospital calafatense fue intimado por la Justicia a resolver la situación de una paciente que demanda una prótesis ortopédica. La intimación fue con la advertencia de pago de multas económicas por cada día que pasara sin cumplirse la resolución.

“Tuvimos que sacar plata de donde no había para poder responder, esto no da más, y Bravo se cansó”, dijeron desde el hospital local.

La falta de dinero para el funcionamiento del hospital y el no tener respuestas desde el Ministerio provincial pasaron a engrosar el listado de los puntos en contra para la gestión del hospital.

Por ejemplo, el abogado asesor del hospital hace 8 meses cumple funciones como tal, pero aún no está nombrado ni percibiendo haberes.

La renuncia

En las últimas horas, Marcelo Bravo hizo crisis. De un momento a otro tomó su camioneta personal y viajó a Río Gallegos. Pidió hablar personalmente con el ministro Daniel Peralta. En persona le comunicó y presentó su renuncia.

A su vuelta a El Calafate, el médico no quiso hacer declaraciones periodísticas. En un contacto con esta corresponsalía se limitó a confirmar la renuncia pero se expresó en el sentido de no querer brindar detalles de las razones que lo llevaron a renunciar después de 5 años de funciones.

Por ahora la renuncia fue presentada sólo por el director Marcelo Bravo. Este diario supo que el mismo camino podría tomar el director asociado Raúl Lasala, aunque hasta ayer no había notificado su decisión.

Al cierre se desconocía la opinión que la situación le merecía a la administradora Rocío Campos, quien comenzó su gestión junto a Bravo.

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