La persistencia de las precipitaciones volvió a poner en jaque a cientos de familias con domicilio sobre calles de tierra. Con múltiples problemas para movilizarse, los vecinos renovaron el reclamo de obras que resuelvan la situación.
Entre la ofuscación y la desazón de ver el agua metida en la casa y tener que dedicarle todo el día al desagote a fuerza de baldes y brazos, mirando de reojo el cielo para cerciorarse de que el respiro seguía siendo respiro y la tarea de limpieza no estaba resultando en vano, Benito Mena, del barrio La Unión, se dijo “acostumbrado” a ese ritual no querido. “Es más, asoma una nube y ya nos preparamos”, relata con una sonrisa que tiene de todo menos alegría.
No menos tedioso es el escenario en barrio Los Almendros. Flora vive en calle San Luis y Guido Spano, y cuenta que con su marido ya decidieron cerrar la calle ante cada lluvia, puesto que los charcos inmensos que se forman llegan a la puerta de calle y les impiden salir, por lo que dejar abierto el paso a los vehículos es complicar aún más las cosas. “Tuvimos que definir nosotros hacer algo, pero no porque hayamos querido sino porque no tuvimos respuesta de la Municipalidad cuando hemos pedido una máquina para arreglar la cuadra”, señala la mujer.
Los barrios La Unión, el Municipal 144 viviendas, Bicentenario, Loreto, Ricardo Rojas, Emilio Mitre, La Vaca, La Rufinita, la intersección de Chile y las vías, entran en el grupo para nada privilegiado de los que padecen con el mal tiempo.
Pero no son los únicos. Daniel Maza, presidente de la sociedad de fomento del barrio Mayor López, señala que “no hay problemas como, por ejemplo, en Capilla de Loreto, pero cuando llueve hay complicaciones”, y remarca que una de las más comprometidas es la calle Félix de Azara.
El problema con este sector es que sigue pendiente la postergada obra del canal de desagüe norte, entonces, cuando llueve, el agua de los barrios aledaños, desde Villa Talleres hacia el este, llega hasta esta zona, que no tiene un drenaje suficiente como para desagotarla.
Mirta Ojeda, revisora de cuentas de la sociedad de fomento del barrio San Francisco de Asís, asegura que “hay problemas cuando llueve, se hacen pozos en las calles, se forman lagunas, y hay una zona baja en donde se producen anegamientos”.
Por su parte, la presidenta de la sociedad de fomento asevera que la calle Ricardo Rojas “es el desagüe de todos los barrios linderos”, como Bicentenario, Capilla de Loreto y Mayor López.
Es que, según dice Silvina Castro, “como se hizo un drenaje sobre Azara, los días de lluvias la calle Ricardo Rojas es prácticamente un canal. Los taxis no quieren venir, con eso digo todo, solamente vienen los que saben por dónde pasar, pero los que son nuevos, no vienen”.
Esto provoca no sólo las dificultades propias que se dan en las calles de tierra en los días de lluvia, sino que la situación se agrave aún más uno o dos días después de las precipitaciones, dado que el agua llega a este sector cuando drena de los otros barrios.
En este panorama, es muy común observar muchas “cortadas” en la arteria.
Pero los problemas en las calles no se dan solamente por las lluvias, dado que cuando hay épocas sin precipitaciones, el que brilla por su ausencia es el regador, según reclaman los vecinos. “No pasan -sentencia Castro-, el año pasado me peleé con la gente que maneja los camiones porque vi que estaban pasando por la Circunvalación, donde no hay gente, y acá no vienen. Después de esa discusión pasaron tres veces y ya no volvieron. Este año todavía no se han visto”.
“Hace falta una obra millonaria”
El secretario de Obras Públicas del municipio, Agustín Pinedo, explicó hace unas semanas que las calles se inundan “porque falta una obra de desagüe de unos 40 millones de pesos, cuya construcción es responsabilidad de la provincia de Buenos Aires”.
En esta línea, el funcionario explicó que el agua en Capilla de Loreto “da vueltas y no escurre en ningún momento”, por lo que vaticinó que los problemas “van a ser recurrentes”.
No obstante ello, aseguró que el municipio lleva adelante trabajos de mejoras. “Hace un mes que estamos trabajando en el barrio Plan Federal, removiendo y nivelando el suelo”, remarcó. “Podemos resolver problemas puntuales; más de lo que hacemos es imposible”, consideró.

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