Hace dos años llegó a tener sólo 40 socios, un edificio muy deteriorado y perdió libros por la humedad. El esfuerzo de un grupo de personas permitió recuperarla.
Hace dos años, un grupo de socios y personas que estuvieron siempre cerca de la institución decidieron trabajar con el objetivo común de devolverle la vida a la histórica biblioteca. Esta semana renovó autoridades. En la Moreno literalmente ha cambiado el aire: reformas en la infraestructura le dieron más luz y ventilación, mientras que se regularizó toda la actividad administrativa que había sido descuidada por tanto tiempo.
Es el renacer de una institución bien de los riocuartenses que pide una nueva oportunidad y el acompañamiento de toda la ciudadanía.
Miriam Bresso es la nueva presidenta de la biblioteca, que estará acompañada por Gustavo García en la vicepresidencia, Virginia Emma en la tesorería y Ana Maina como secretaria. Bresso indicó: “Nuestra idea es continuar con el proceso en el que se dio una normalización de la biblioteca, acentuándolo con la propuesta de talleres que puedan acercar a más gente y devolverle la vida a la institución”.
La presidenta aseguró que esperan convertir al lugar en un espacio cultural, como ya lo ha sido en otras épocas. “Décadas atrás, quienes estuvieron en este espacio recuerdan con mucho afecto todas las actividades que se desarrollaban en la institución”, dijo y agregó: “Comenzamos a realizar talleres de narrativa, de poesía, de pintura y dibujo, y la idea es aumentar la oferta”.
- Uno de los ejes de esta nueva etapa pasó por la regularización del trabajo administrativo.
- Sí, hemos logrado una normalización institucional y esperamos continuar en esa línea: el listado de socios, el orden de los libros, recuperar las obras de arte (cuadros y esculturas). No es un trabajo que se puede hacer con dos o tres personas, se necesitan los voluntarios, gente que se acerque espontáneamente.
- ¿Cómo será la campaña de afiliación de nuevos socios?
- Esperamos estimular a todas las personas que han tenido la posibilidad de cursar sus estudios usando la Mariano Moreno, considerando que no sólo fue la primera biblioteca de la ciudad, sino también de la universidad, cuando aún no contaba con sus grandes instalaciones en el campus. Hay mucha gente que ha pasado por este espacio, y muchos jóvenes que pueden aportar ideas, todos se pueden sumar y apropiarse de este lugar como espacio cultural.
“Somos un grupo grande de personas que tiene mucha energía puesta a disposición de la biblioteca”, señaló Bresso y destacó, como ejemplo, la reforma del frente del edificio, “decidimos lavarle la cara y empezar a sumar esfuerzos a lo que ya se hizo”, dijo. En este sentido, aseguró que los primeros años fueron muy duros, “porque se llegó de mucho tiempo en el que estuvo en suspenso el trabajo administrativo”, no obstante, ahora “apuntamos a llenarla de vida, con gente que disfrute de las actividades”.
- ¿Cómo ha sido su llegada a la biblioteca?
- Yo cursé mis estudios en la biblioteca, después de un tiempo apartada, volví como socia. De a poco aportando ideas y generando un proyecto de trabajo conjunto para seguir con la obra que se está realizando y nos tiene a todos muy optimistas, porque nos estamos juntando hace tiempo con muchas ideas para el 2013.
- ¿Qué sueño guían su participación en la Mariano Moreno?
- Mi sueño, y el de todos que formamos parte de la comisión, es el de poder verla como un espacio cultural donde la gente pueda participar de las actividades, que encuentren un espacio artístico.
“Muchos llegaron a proponer que se cerrara la biblioteca”
“Cuando asumimos la comisión normalizadora, en 2009, un grupo de vecinos pensó en recuperar la biblioteca, porque estaba que se venía abajo en todo sentido”, comentó Gustavo García, quien se desempeñó este tiempo como presidente de la Moreno y ahora estará en la vicepresidencia. Agregó: “Lo edilicio era lo más lógico, lo que se veía, pero también desde lo institucional, pues no se hacían asambleas desde 1992, no se presentaban balances, no se rendían los subsidios de Conabip, no se habían hecho los aportes de la empleada”.
Explicó que los libros, en tanto, no estaban ordenados, no existían inventarios, ni libros de socios, de balances o de actas. “La cobranza de la cuota de los 40 socios era irregular, incluso dos o tres cobradores se llevaron la cobranza”, dijo y aseguró que: “Tuvimos que empezar de cero y hoy hay casi 500 socios, que junto al subsidio de la Municipalidad, son los que mantienen el funcionamiento de la biblioteca”.
- ¿Se perdieron muchos libros por el mal estado en el que se encontraba el edificio?
- Sí, no sabemos un número exacto, pero calculamos que un 30%. Lo que pasa es que fueron casi 20 años de humedad ininterrumpida, con una gotita que les caía arriba. No sólo se afectaron esos, sino también los que estaban al lado, se llenaron de ácaros y tuvimos que sacrificar muchos. Llamamos a todas las fuerzas de la sociedad que nos pudiera dar una mano, a las otras bibliotecas, a la Universidad, y nos dijeron que los sacáramos porque nos afectaría el ambiente y a los otros libros.
García indicó que para iniciar esta transformación fue clave la refacción del edificio. Explicó: “Se abrieron puertas y ventanas, se incorporó la casa que estaba en la parte trasera, se arreglaron los techos de atrás, y en menos de tres meses ya no había más olor a humedad”.
- Muchos miembros de la misma comisión se pusieron a hacer tareas de albañilería.
- Estuvimos todos, incluso fueron nuestras familias, ésa era la única forma, trabajarlo con voluntarios.
García destaca las dificultades que tienen para conseguir el apoyo de nuevos socios. “El problema es que en Río Cuarto hay muchas ONG que están pidiendo ayuda de la ciudadanía, muchas con objetivos más importantes que los nuestros. A pesar de eso, muchos nos han dado una mano”, dijo.
- ¿Resulta gratificante ver la transformación de la Moreno?
- Sí, por eso queremos que se recupere y se acerque más gente. Esperamos que se les dé espacio a los artistas locales, que todo lo que se haga en Río Cuarto tenga su espacio en la biblioteca, que sea como una ventana para que la gente conozca qué hay desde lo cultural.
- ¿Era necesaria esta transición para regularizar la situación?
- Sí, pero todavía queda más. Necesitamos, por ejemplo, $ 5 mil para terminar el salón de arriba, y con eso estaría terminado lo edilicio.
- ¿Se pensó en algún momento en el posible cierre de la biblioteca?
- En un principio, cuando todavía no había ni comisión, se tiraron ideas de entregar el edificio a una empresa constructora, otros pensaron en dar de baja la personería y abrir otra, lo que implicaba perder el nombre y la categorización con la Conabip. Se planteó la posibilidad del cierre, pero la postura mayoritaria fue la de tratar de reflotarla.
- Ahora, después de todo lo vivido, ¿qué expectativa tienen desde esta comisión?
- Queremos terminar la gestión con toda una guía cultural para la ciudad, con acciones de extensión a la sociedad.
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