Remolona vocación de diálogo

La semana pasada reflexionábamos sobre el valor de la palabra, el diálogo constructivo, el intercambio de ideas que precede a la acción.
Y en el marco del conflicto minero, a modo de sana crítica opinábamos que la reacción de la gente en Andalgalá de hace un par de semanas atrás, -la legítima no la de los sediciosos infiltrados en esa comunidad-, tenían que ver con el silencio, la falta de información, y con el poco y casi nulo diálogo entre pueblo-empresa-gobierno. Señalamos que "no hubo evidentemente claridad, ni dudas evacuadas, ni mucho menos voluntad de escuchar a los actores que opinaban a favor o en contra de la actividad. No hubo un diálogo franco, sincero, profundo que lleve a que cada uno pueda decir lo suyo y, fundamentalmente, escuchar al otro".

En la semana que pasó, se activaron los resortes oficiales y de la oposición, y todos en menor o mayor medida se dieron cuenta que había que comenzar a hablar. Especialmente en el oficialismo, se comenzaron a mover en ese sentido y el camino se inició por casa, de manera que los primeros en desfilar fueron los radicales andalgalenses. Sólo que, entre los enojados que no quisieron venir a la Capital y los condescendientes con la figura gubernamental no habrían dejado un panorama muy claro de la real situación política y social que se vive en ese departamento, según denunció un propio concejal del FCyS.

Sin embargo, hubo una premisa lanzada por el gobernador Brizuela del Moral a través de su ministro de Gobierno y de la presidenta provisional del Senado. "La indicación es abrir el diálogo a los sectores como ya lo hizo con referentes del radicalismo en Andalgalá", dijo Grimaux, que analizó que "como está todo tan convulsionado debemos evitar el enfrentarnos entre los mismos andalgalenses, y cada uno de los partidos tiene que contribuir a apaciguar los ánimos, a garantizar esta paz social, a los fines de que se pueda conversar y dialogar sobre este tema que nos ha tenido a todos muy preocupados".

El ministro político, se expresó en el mismo sentido y aseguró confiado: "Vamos a seguir en el camino de diálogo, y queremos generar un ámbito de discusión donde reine la máxima armonía. Queremos que discutamos entre nosotros en un marco de respeto, de comprensión lo que queremos. Podemos ponernos de acuerdo o no, pero lo importante es que discutamos en paz", había remarcado.

Sin embargo, por otro lado hubo repartija de culpas entre el propio frente gobernante. Las más frontales fueron las del senador de Paclín, Jorge "Yayo" Agüero, que sin pelos en la lengua coincidió que la falta de diálogo pudo ser el motivo del violento estallido en la Perla del Oeste. "El porqué se llega a esta situación, es la pregunta que nos hacemos todos, y me parece que la falta de consenso y el no informar a la ciudadanía tienen que ver", dijo el experimentado legislador que apuntó: "La mayor responsabilidad es de la secretaría de Minería, porque debe tener más contacto con la gente y debe informar de lo que sucede a toda la provincia".

Y el ex gobernador Oscar Castillo también hizo referencia a la necesidad de dialogar. "Se debe empezar por definir si Catamarca será una provincia minera o no", señaló quien fuera actor principal en los inicios de la actividad a finales de los ´90.

En su intervención radial, el senador tuvo tiempo de criticar a los intendentes por el uso que le dieron a las regalías mineras, pero recibió una dura respuesta de un dirigente de su propio riñón. El intendente radical de Belén Daniel Ríos lo desafió que antes de hablar se dé una vueltita por su pago para ver lo que hizo, y le recordó que los jefes comunales recién administraron dinero luego de aprobada la ley en 2004, y que antes al dinero de regalías lo manejó solitariamente el Ejecutivo. Y en esa línea le preguntó mordazmente qué hizo durante su gestión con esos millonarios recursos.

Pero volviendo a lo nuestro, la semana pasada la Cámara de Diputados también se expresó a favor de conversar, por eso convocó a una mesa de diálogo para finales de marzo donde "el propósito principal es generar un espacio accesible de ideas y brindar conocimiento acerca de la explotación minera a toda la población catamarqueña. Apoyados en el respeto y orden, protegiendo los pensamientos y conocimiento de las personas que formen parte, desde el Cuerpo legislativo se aspira a aclarar las numerosas dudas sobre el tema, y de esta manera informar las conclusiones a toda la sociedad catamarqueña, haciéndolo extensivo para todo el pueblo argentino", señaló el organismo que conducen los díscolos radicales del MIRA. Y hasta una parte de la UNCA se despertó -la otra sigue en otra- y un grupo de docentes y estudiantes también propone abrir el diálogo para definirnos como provincia minera o no.

La oposición también reaccionó, y mediáticamente dijo lo que piensa sobre la actividad minera y el modo de encararla, aunque las mayores energías estuvieron puestas en la interpelación del ministro de Gobierno por los violentos sucesos del lunes 15 en Andagalá.

Ojalá que no sea tarde

Habíamos expresado en nuestra columna que ahora comienza el camino de la reconstrucción de la confianza y la recuperación del diálogo en nuestra sociedad, y advertíamos que no podemos permitirnos llegar una vez más a una instancia donde nos enfrentemos entre catamarqueños.

Pero también advertíamos que a esta altura del devenir de la minería y con la historia que ya tenemos no bastaban las expresiones grandilocuentes, ni las acusaciones, ni el pase de facturas, como tampoco era momento de oportunismos políticos, ni declaraciones de circunstancia, como para decir algo bonito y quedar bien.

Fuera de esa politiquería barata, aplaudimos los intentos de diálogo, de recuperar la palabra que se da, del restablecimiento de canales que parecían rotos, de las ganas de recomponer la confidencia entre todos. En definitiva, ponderamos la legítima vocación de dialogo, que aunque remolona, es un gran paso adelante. Ojalá que no sea tarde.

Comentá la nota