El trabajador devolvió la sonrisa a los visitantes de 80 y 90 años oriundos de esta Capital. Un gesto poco frecuente en estos tiempos.
Publicado el 07/04/2012 - LAS TERMAS, Río Hondo (C) Las historias cotidianas, tanto en esta ciudad como en el país, parecen repetidas en los últimos tiempos. Y cuando la violencia, la intolerancia, la imprudencia o el descrédito ganan los espacios de los medios de comunicación, de pronto una luz de esperanza ilumina la jornada.
La de ayer en Las Termas, fue una de esas situaciones que hablan de honestidad, hombría de bien, solidaridad y amor al prójimo, justo durante la Semana Santa.
Un remisero del barrio San Martín de esta ciudad termal devolvió ayer la suma de $30.000 a un matrimonio que vino a descansar unos días a Las Termas y que en un descuido habían olvidado el bolso con el dinero aparentemente en un local gastronómico.
María Inés Pérez de 80 años y esposo Rodolfo Díaz de 90 años domiciliados en Moreno al 400 de Ciudad Capital, son los que vivieron momentos de gran zozobra, cuando en horas del mediodía luego de terminar de almorzar en un restaurante local decidieron regresar en un remis a su departamento ubicado en Rivadavia al 200 del microcentro termense.
Mientras ingresaban al departamento, Rodolfo se percató de que había dejado el bolso con la abultada suma de dinero que tendría como destino los gastos de la estadía en este centro termal.
Fuentes policiales del Departamento de Seguridad Nº 6 informaron que desde el complejo de departamentos donde reside el matrimonio en Las Termas se puso en conocimiento de que necesitaban un remís porque manifestaron que perdieron dinero y “no sabían en qué lugar”.
Se supo que en la desesperación por hallar el dinero, se comunicaron con un remisero conocido del matrimonio identificado como Gregorio “Gorrota” Medina de 57 años, quien se encargó de realizar un itinerario por los lugares en donde habían estado los turistas.
Trascendió que Medina propuso trasladarse hacia el local gastronómico donde habían almorzado unas empanadas.
El remisero ingresó al local donde había numerosos comensales y comprobó que en una silla se hallaba el bolso azul que tenía el dinero.
La suma de dinero que contenía el bolso hubiera tentado a más de uno a tratar de engañar a los ancianos que esperaban en el auto, pero Medina demostró su grandeza humana y devolvió el bolso a sus reales dueños, quienes no podían ocultar su preocupación. El matrimonio agradeció el loable gesto de Medina en recuperar la importante suma de dinero.
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