De 10 vehículos incautados por infracciones, 20% son abandonados por sus dueños. La comuna calcula que en 45 días ya podrá subastar unos 30 rodados.
Las unidades a subastar son entre 20 y 30 rodados, entre ellos varias motos, que fueron alojados en esas dependencias de la calle Besares por infracciones de tránsito e incautaciones judiciales. Pero el universo de automotores embargados es mucho mayor y alcanza a 2.000 unidades.
Es la primera vez que la Dirección de Tránsito y Seguridad Vial municipal, creada hace 6 años, apelará a este procedimiento para descongestionar el espacio afectado a la retención de automotores, cuyos conductores han cometido diferentes faltas viales.
Por otra parte, y como el crecimiento de autos y motocicletas en esa dependencia crece permanentemente, un concejal oficialista, José Naranjo, ha elaborado un proyecto para que el municipio pueda subastar unidades cada 6 meses.
Pero el mecanismo que se encarará en esta oportunidad, antes de fin de año, va por otra instancia, y se apoyará en una ordenanza (la N° 11.025, también de Naranjo), que adhiere a la ley provincial N° 8018 que establece cuáles son las diligencias necesarias para la venta de las cosas muebles secuestradas por causas administrativas o judiciales, y cuyo depositario es el Estado, en este caso el municipal.
"En esta instancia -explicó la directora de Tránsito, Analía Minati, acompañada por el subdirector, Flavio Dimarco- los vehículos que se enajenarán proceden de procedimientos realizados en 2006 y 2007, es decir, son rodados que están hace más de 5 años en este lugar, y en general fueron sacados de circulación por no tener la documentación en regla y tras haber transcurrido un tiempo más que prudencial, sin que los propietarios hayan accionado para retirarlos".
Los funcionarios comentaron que el proceso judicial que desemboca en la vía ejecutiva del remate, y que impuso la Municipalidad, se tramita ante del Juzgado de Paz Letrado de Luján, cuya titular es Marina Constanza Domínguez.
En la actualidad se cumple la etapa de verificación de los rodados, y está al salir la orden con la indicación de cuáles son los vehículos a rematar. En general son viejos automóviles, modelos ?70 y ?80, como Falcon, Renault 12, Siam Di Tella, Duna, utilitarios varios y diversas motos. "Para llegar a la subasta -indicó Minati- se realizaron todas las instancias posibles, sin respuesta de los titulares".
El producido de la venta será destinado a recuperar los gastos y honorarios del operativo. El saldo se asignará a en forma directa al municipio para adquisición de equipamiento para la Policía Vial y colocación de señalización. La fecha del remate será comunicada por la doctora Domínguez y el lugar será, con seguridad, la playa de secuestros. El público se enterará a través de edictos que se publicaran en los diarios locales.
Actualmente, los rodados depositados en distintos lugares de la legendaria fábrica de carburo de calcio y ferroaleaciones, cubren todas las instalaciones posibles. Hay grandes ambientes llenos de moticicletas, y entre los autos puede ver alguna unidad moderna, una combi con patente chilena, un taxi de modelo reciente, un viejo colectivo de pasajeros y un par de camiones. El número de este obsoleto parque automotor está en el orden de las 2.000 unidades, 70% de las cuales son motos.
La disponibilidad de espacio es crítica y con tendencia a la saturación. Baste señalar que en cada operativo que efectúan los inspectores, se dispone el secuestro de unos 10 vehículos controlados. Ocho son recuperados por los titulares en el término de 90 días, pero 2 quedan abandonados en la playa de calle Besares. Por eso el espacio está colapsado y de alguna manera, los efectivos en la calle tratan de regular los secuestros.
"Sin embargo, en determinadas circunstancias y cuando las violaciones son flagrantes, no hay más remedio que secuestrar", señaló Dimarco.
Otra razón para la saturación en la dependencia, es que desde la creación del organismo nunca se hizo una subasta pública.
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