La Justicia rematará hoy los bienes de la firma acopiadora de cereales Agro Winifreda SRL que quedaron en esta localidad tras la quiebra de la empresa, hace nueve años. El dinero obtenido será repartido proporcionalmente entre los acreedores de la firma, que también tenía oficinas comerciales en Santa Rosa y fueron rematadas hace unos años para saldar algunas deudas bancarias y laborales.
En 2001 se produjo la debacle financiera de la cerealera que se confirmó cuando numerosos productores agropecuarios se quejaron de que no cobraban en término sus acopios, algunos sacaron semillas a "cuenta" y otros directamente optaron por retirar su producción. Paralelamente, la empresa envió cartas documentos a sus empleados notificándolos que "prescindía de sus servicios". Luego cerró definitivamente sus puertas. Desde ese entonces, la planta está totalmente abandonada. El dato relevante es que los propios socios gerentes, bajo el patrocinio legal del abogado Federico López Lavoine, obviaron el concurso preventivo y directamente se declararon en quiebra ante las abultadas deudas contraídas. La causa recayó en el Juzgado Civil y Comercial 6 de Santa Rosa a cargo de la jueza María Gloria Albores, donde se abrió un expediente caratulado "Agro Winifreda SRL s/quiebra a solicitud de la empresa". Por sorteo fue nombrado como síndico de la quiebra, el contador Walter Faccipieri. En tanto, el martillero santarroseño Agustín Carabajal será el responsable de rematar los bienes de la quebrada cerealera.
Subasta.
La subasta comenzará a las 10 en el lugar donde estaba asentada la fallida. Se rematarán muebles, artículos de informática y eléctricos, herramientas, accesorios en general, silos, estructuras y maquinarias. Se conoció que existieron dos motivos que frenaron la subasta en todos estos años: los terrenos donde están asentados los bienes de la cerealera no figuran a nombre de una SRL sino que están escriturados a nombre de una persona física: Denis Barón, uno de los gerentes. El segundo fue que el síndico estuvo realizando intensas gestiones ante la aduana para recuperar el cincuenta por ciento de una moderna planta de silos con motores de aislación que los gerentes compraron en España y que se encuentra desde fines de 2001 adentro de varios container en el puerto de Buenos Aires. Los trámites resultaron infructuosos pese a que el síndico les hizo notar a los agentes aduaneros que esas máquinas no pueden funcionar sino están acopladas con las restantes estructuras metálicas y motores que se hallan en Winifreda. Desde la aduana le respondieron a Faccipieri que para retirar esa mercadería antes se debe abonar la estadía en el puerto, el arancel a la empresa naviera que trajo esa planta desde Europa, entre otros cánones.
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