El Plan Federal de Desendeudamiento anunciado por la presidenta de la Nación, Cristina Fernández, llegó como una bocanada de oxigeno para las finanzas provinciales, sumamente condicionadas en el mediano y largo plazo por compromisos ineludibles oportunamente asumidos. Sin embargo, en nada modifica la coyuntura financiera local, puesto que los acostumbrados apuros que desvelan a las autoridades provinciales, más aún cuando llega fin de mes y hay que conseguir recursos para el pago de haberes, seguirán ocupando un lugar prioritario en la agenda de gobierno
Con el transcurrir de los días y con el panorama un poco más cierto (sólo un poco), comenzaron a llegar algunas explicaciones que si bien no quitaron trascendencia al plan, sí permitieron pisar sobre terreno más firme y comprender mejor lo que será el futuro de las finanzas jujeñas. Entre esas oportunas descripciones se destaca la del mismo gobernador Walter Barrionuevo, quien echó un poco de luz sobre este tema que se ganó el interés de la opinión pública durante la semana que acaba de terminar. Quedó en firme entonces, que se deberá sostener el esfuerzo para conseguir los fondos para responder en término los compromisos con la planta de personal de la administración pública y, al mismo tiempo, la situación financiera será más llevadera gracias a la reprogramación de los vencimientos de deuda. Además, la supresión de la aplicación del Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER) se traducirá en una reducción de la deuda y se prevé un año de gracia en el pago (ejercicios 2010 y 2011).
Ante la avidez de información concisa, resulta oportuno citar algunos datos aportados por la consultora Economía & Regiones, que revelan que las anunciadas condiciones de reestructuración implican una quita del 12 por ciento, por lo que las provincias pasan a deberle a la Nación 57.700 millones de pesos. Se estima (siempre de acuerdo a los términos del mismo informe privado) que las provincias tendrán un importante desahogo fiscal durante los dos años de gracia, de 5.600 millones de pesos en 2010 y de 10.243 millones de pesos en 2011. Para los cinco años siguientes, el alivio se situará entre los 2.300 millones y los 1.100 millones de pesos.
Una amplia porción de las administraciones provinciales arrastran deudas de diversas raíces. En el caso de Jujuy, los compromisos principales son con la Nación y derivan del Fondo Fiduciario de Desarrollo Provincial, en cuyo marco fueron concebidas distintas herramientas de financiación y endeudamiento, entre ellas el Programa de Financiamiento Ordenado y el Plan de Asistencia Financiera. Claro está, también hay compromisos con otros organismos de crédito que engrosan la deuda provincial, aunque son de menor peso y más manejables.
Así las cosas, Barrionuevo emitió una solicitud para la incorporación de Jujuy al Plan Federal de Desendeudamiento, como punto de partida de las gestiones administrativas y formales. La próxima instancia, será la rúbrica del correspondiente convenio entre Nación y Provincia, intención que se estaría materializando en el curso de la presente semana.
En el plano político, está claro que el Plan Federal de Desendeudamiento fue el punto final a la discusión por el reparto de los recursos obtenidos del impuesto al cheque, un tema por el cual la mayoría de los mandatarios provinciales (apurados en algunos casos por la mayoría de sus intendentes) sentaron posición a favor de los intereses de sus distritos y generaron un espacio de conversación con autoridades nacionales. De todas maneras, desarticulada la movida de gobernadores y legisladores oficialistas, habrá que esperar la reacción del acro opositor que tomó como bandera la coparticipación del impuesto al cheque.
El plan nacional no fue objeto de profundas discusiones o pronunciamientos en los ámbitos impregnados por la política. Inclusive se podría decir que las repercusiones políticas en Jujuy no alcanzaron, ni por asomo, la dimensión de que tuvo el anuncio por Cadena Nacional. Políticos y especialistas comentan con suma cautela. En contados casos, se atreven a opinar que el horizonte comienza a presentar sensibles mejoras. Un punto de particular valía para el oficialismo, nacional y vernáculo, camino al año electoral que se viene.
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